Cambiando una Nación
Por: Martín Rivero
Transformando una Nación
Creo que de manera abrumadora los cristianos pueden llegar rápidamente a acordar que los tiempos que corren son malos, que existe una terrible virulencia proveniente del propio infierno, inflamado todo de manera creciente confirmando para el creyente la cercanía inminente, apremiante la venida de Cristo. ¡¡Cristo Viene!! y viene por su iglesia. ¡¡Aleluya!!
No hay tiempo para insensateces, ni para absurdos espirituales, ni para siestitas, es el tiempo de estar despiertos, de ser entendidos, de caminar en pos de la voluntad de Dios para con nosotros. Estamos esperando a Jesús que venga desde los cielos a levantar su iglesia, no sabemos si será el próximo minuto, la próxima hora, el próximo día, el próximo mes, el próximo año en que Cristo vendrá, no sabemos el tiempo exacto de su venida, pero, si sabemos que el que ha venir vendrá, él vendrá por su iglesia y el día y la hora solo lo sabe nuestro Padre que está en los cielos, bienaventurados a aquellos que los halle velando, perseverando y ocupados en las labores del Reino de los Cielos. Amén.
Tenemos una visión, tenemos un sueño, tenemos una pasión ardiente en nuestro corazón, ¡¡Uruguay para Cristo!! ¡¡Uruguay nación de Dios!! Así como estamos esperando la venida de Cristo por su iglesia, así estamos creyendo en la trasformación, la redención y la restauración de nuestro querido Uruguay, un nuevo tiempo ha comenzado para la nación toda.

Para transformar nuestra nación necesitamos
Para que la Nación sea transformada, transmutada, convertida al evangelio necesitamos una revolución, una metamorfosis en el pensamiento y la vida cristiana, porque conforme al pensamiento que está en el corazón del hombre, así es él, esa misma relación, correspondencia, concordancia, reciprocidad entre lo que pienso y lo que hago también se da en lo espiritual, así que todo cristiano es lo que cree y piensa sobre Dios aplicado sobre su vida.
Indiscutiblemente el hombre natural, animal, carnal, mundanal, va a pensar en hacer las cosas naturales, carnales, mundanales, pero, el hombre espiritual, de fe, con temor de Dios va a pensar cómo hacer las cosas de Dios, cumpliéndose así la ley de la siembra y la cosecha, todo lo que el hombre sembrare eso también segará.
Cuando hablamos de metamorfosis, hablamos de cambios, alteraciones, transformaciones que sufre todo hombre o mujer sobre esta tierra, tenga la plena seguridad que la metamorfosis se va a realizar en los diferentes campos que hacen a nuestras vidas, en lo físico, en lo intelectual, en lo espiritual, etc., etc.,
Los cristianos vivimos en otro tiempo dominados por los deseos de la carne, bajo la voluntad de los pensamientos que llenaban nuestros corazones, haciéndonos hijos rebeldes, desobedientes, indisciplinados a la voluntad de Dios, por el hecho de que no conocíamos la voluntad de Dios, pero, cuando venimos a Cristo nuestras vidas fueron transformadas, mutadas, cambiadas por el amor de Dios y el poder de Dios Espíritu Santo obrando sobre nosotros, pero no todo queda ahí, el cristiano ha de seguir siendo transformado de gloria en gloria por el Espíritu del Señor, siendo posible llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, alcanzando de esa forma la plenitud de Cristo en nuestras vidas.
Cuando miro a nuestra nación, encuentro dentro de su idiosincrasia, ciertas peculiaridades, condiciones, secularidades, religiosidades que están al borde de una crisis o en crisis, por supuesto que muchos negarán esta situación, pero todo depende desde la perspectiva que se mire, mida o compare, lo cierto es que la iglesia debe de tirar hacia arriba, para producir transformaciones, cambios para bien y no para mal, si miramos hacia abajo, por supuesto que vamos a ver cosas peores, pero la idea central es mirar hacia arriba para tener cada día una nación mejor.
Cuando hablamos de crisis simplemente estamos pensando en aquellos asuntos que ponen en peligro el buen desarrollo o el buen proceso que nos lleve a mejorar como nación toda. Las crisis son de todo tipo, color y tamaño, crisis de familia, de matrimonio, crisis en la política, en la economía, en el agro, crisis en la educación, en la cultura, en la salud, crisis religiosa, judicial, laboral, etc., etc., pero tengamos en cuenta lo siguiente:
- En momentos de crisis sólo la fe y la imaginación es más importante que el conocimiento
- La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a una persona y países porque la crisis trae progresos
- Las crisis siempre debemos de mirarla desde la perspectiva divina ya que a los que aman a Dios todas las cosas ayudan a bien, conforme el propósito al que son llamados.
- Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos no existen cambios, transformaciones, crecimiento, sin cambios, transformaciones o crecimiento, estamos paralizados, la crisis no está devorando.
La revolución espiritual debe nutrirse de pensamientos divinos, debemos de llegar a tener mente de Cristo, a ser imitadores de Dios como hijos amados, cuando se es niño se habla como niño, se piensa como niño, se vive como niño, pero la vida de niño pasa, para no volver dando paso a las diferentes etapas de la vida cristiana, tener mente de Cristo implica: a) Vivir en el Reino de Dios b) Pensar cómo piensa el Señor del Reino c) Hablar el idioma del Reino d) Sujetarse a las leyes del Reino e) Hacer la obra del Reino, dentro de otro reino hostil, incompatible, contrario
Sitiados.
El rey sirio Benadad tenía a la ciudad de Samaria sitiada, bloqueada, metida detrás de sus muros de modo que nadie salía ni entraba a aquella ciudad, el propósito de este sitio era tomar la ciudad.
En una ciudad sitiada, acorralada en el tiempo los problemas tienden agravarse, a acrecentarse y a sacar lo peor de la naturaleza humana, aumenta la violencia, el abuso, la ley de los más fuertes o de los "más avispados", aumenta, el hambre, la sed, etc., etc. También existen otro tipo de sitios o acorralamientos que son originados por humanos hacia otro ser humano donde se intenta al otro dejar confundido, sin respuesta, o se le pretende intimidar, acobardar, amedrentar, meter miedo, meter presión, con el fin de paralizarlos, porque el miedo, la indecisión, la duda paraliza.
Cuando miramos en lo espiritual el enemigo de Dios y de la iglesia siempre está con la firme determinación de meternos en un corral, sitiándonos, donde también pretende confundirnos, dejarnos sin respuestas, hostigándonos, intimidándonos, tratando de meternos el miedo, la presión, la mala influencia, pretendiendo amedrentarnos, acobardarnos, para que bajemos la cabeza, y sitiarnos para que veamos la sobre dimensionadas las dificultades, las pruebas, las luchas, para que las miremos o las creamos como insalvables insuperables, infranqueables y hacer de ese sitio el hábitat normal.
Lo extraño de la situación espiritual es que algunos llegan a desarrollar una relación toxica, dependiente, existencial con el sitio, detrás de los muros estamos "Seguros", el enemigo no nos puede destruir, pero hay sed, hambre, frio, golpes, dolor, sufrimiento, las peores emociones, sentimientos, trastornos afloran, emergen, aparecen, en este sitio se comió carne humana, estiércol de paloma, se mató al prójimo para comer de él, el rey buscaba al siervo Eliseo para cortarle la cabeza, porque el cómo rey de la ciudad se encontraba superado, impotente, dolorido, por la situación, como si cortarle la cabeza a Eliseo fuera a cambiar la situación o el dolor que él estaba sintiendo.
En ocasiones, cuando los problemas son sobredimensionados es como si estuviéramos sitiados, no encontramos salidas y entonces tenemos reacciones encontradas en nosotros, por un lado queremos romperle la cabeza al diablo para salir de ahí, pero por otro lado nos hemos apegados por diferentes motivos al sitio, viviendo una vida acorralada, el problema, la dificultad, la lucha, la prueba, la miramos con ojos totalmente naturales, humanos, carnales, por momentos se sobredimensionan y nos parecen insuperables, no usando la capacidad de los sentidos espirituales.
Los hijos de Jacob, vieron a José, su hermano, con envidia, celos, rencor, cuando este habló de los sueños que había tenido de parte de Dios, ellos comenzaron a pensar, a murmurar entre ellos, quien es este, que se cree José, que está diciendo, vos oíste bien, él ha dicho que Dios lo ha puesto sobre nosotros, vamos a deshacernos de él.
Como se vio el pueblo de Israel antes de cruzar el mar, acorralados entre el ejército de faraón y el mar rojo, comenzaron a quejarse, a enojarse con Dios diciendo para que nos sacó de allí, para morir aquí, no había sepulcros en Egipto, mejor nos hubiéramos quedado como esclavos, porque es mejor ser esclavo que morir aquí.
Como lo vieron 10 de los 12 espías que fueron a explorar la tierra prometida por Dios, se extasiaron, disfrutaron de todas las bendiciones prometidas estaban en esa tierra como lo había anunciado Dios, hermosa es la tierra, hermosos son los frutos, pero, allí habita el amorreo, estamos pensando que nos sacó de la mano de Egipto, para entregarnos en manos de ellos, este es un pueblo mayor y más alto que nosotros su ciudades son grandes y amuralladas hasta el cielo, si esto fuera poco vimos allí los hijos de Anac, un pueblo de gigantes que nos va hacer papilla, mejor no vamos allí.
El ejército de Israel estaba frente a frente con el ejército filisteo, ente ellos había un valle, en medio del valle se plantó un paladín, un guerrero del ejército filisteo, su nombre era Goliat, medía aproximadamente 3 metros de altura, con armas y armadura acorde a sus medidas, Goliat se atrajo todas las miradas y lo sobredimensionaron, mira lo que es ese gigante, mira lo que son sus armas, no vamos ni poder acercarnos, mira su lanza, su espada, todos petrificados, congelados, varados, el miedo, el temor estaba en control de ellos. De pronto apareció el joven David que estaba haciendo mandados para su padre, escucho las palabras desafiantes y ofensivas de aquel gigante y dijo: quien este incircunciso para que provoque a los escuadrones del Dios viviente, la repuesta de parte de sus cercanos fue, que estás haciendo acá, a quien has dejado tu pequeño rebaño, mira David que conocemos tu soberbia y tu malicia de corazón.
El rey de Siria estaba en guerra contra Israel, y cada plan que hacía con el fin de atacar era revelado por el siervo de Dios al rey de Israel, el rey sirio decidió ir por la cabeza del profeta y mandó a su ejército por él, porque este sin ser un estratega militar ni un experto guerrero era su peor enemigo. El siervo de Eliseo se levantó un día y cuando salió fuera de la choza se encontró que el ejército sirio había sitiado la ciudad de Dotán, y el corazón del que servía a Eliseo desfalleció, pobre hombre al ver esa realidad habrá pensado muerto somos, estamos perdidos, unas pocas palabras escapan de su boca ¡ha señor mío! ¡Que haremos! Ante esta situación Eliseo oró para que pudiera ver qué más grande era el ejército del cielo que estaba con ellos, que aquel ejército enemigo que les asechaba.
Cuando Pedro escuchó de boca de Jesús la declaración de sus padecimientos, sufrimientos, su muerte, y su resurrección, Pedro lo tomo aparte al Señor y comenzó a decirle: Señor ten compasión de ti, en ninguna manera esto te acontezca Jesús tuvo que reprenderlo porque no estaba poniendo la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres.
Felipe y Andrés en la alimentación de los 5 mil, cuando Jesús hablo de alimentar a la gente inmediatamente Felipe tomo la calculadora, pensó y dijo. Señor ni que tuviéramos aquí tanto dinero alcanzaría para un mendrugo de pan a cada uno, Andrés en cambio salió a buscar algo y algo halló, unos panes y unos peces, se los trajo al maestro y le dice que es esto para tantos Señor, Jesús desde el principio sabía lo que tenía que hacer.
Queremos un Uruguay de Cristo, creemos en Uruguay nación de Dios, animémonos en primer lugar a mirar con los sentidos espirituales, a creerle a Dios, a ser obedientes y lanzarnos a la conquista que Dios tiene para nosotros, el poder del Padre que todo lo creó envuelve, satura su plan para con la iglesia. Por momentos no nos damos cuenta de todo lo que se mueve a favor de nosotros y que no fuimos creados y llamados por Dios para estar bajo esa situación, viviendo bajo el dominio de lo natural, o en peor de los caso bajo influencias satánicas.
Sin darnos cuentas en muchas ocasiones tenemos comportamientos encontrados, divergentes entre lo que creemos y deseamos que suceda, entre lo que pensamos, con lo que confesamos, con lo que actuamos, porque nuestros sentidos naturales se priorizan sobre los espirituales, no tenemos trabajo y oramos a Dios para que nos abra puertas de bendición, encontramos a un vecino, un amigo, un familiar y sin darnos cuenta estamos hablando de lo dura que esta la calle, no hay trabajo por ningún lado, esto está mal y no creo que cambie, eso que estamos hablando, lo estamos confesando con nuestra boca y creyendo con nuestro corazón, porque lo vemos, lo palpamos, lo estamos viviendo, sin embargo esta en dirección opuesta a lo que le estamos pidiendo a Dios
Otro ejemplo bien puede ser la familia, oramos a Dios para que este intervenga en favor de la misma la restaure, la sane, le dé la victoria, pero en el mismo día o algo más adelante estamos confesando la derrota, esto no cambia, si no buscan a Dios no va a pasar nada, tienen menos responsabilidad que..., le gusta estar como están, etc., etc., la situación es diferente a la anteriormente mencionada, pero en lo espiritual causa el mismo efecto, pedimos a Dios que tome el control y que intervenga en esa situación que nos está complicando, dañando o afectando al corazón de esposo, esposa, madre, padre, hijo, etc., etc., pero por otro lado en ocasiones bajamos la guardia y confesamos lo negativo produciéndose un conflicto.
Hay que comenzar hablar el idioma del cielo, creyendo, confesando y confiando, que la oración tiene poder, que Dios hará, moverá su mano en favor nuestro sólo tenemos que esperar en él entendiendo que él está en control, que él nos escogió para ser sus hijos antes de la fundación del mundo, que el entregó a Jesús a muerte de cruz por amor a nosotros, que no nos dará ahora en Cristo. Esta es la confianza que tenemos en Jesús, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Jesús nos oye. Y si sabemos que Jesús nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
Fuera del sitio, fuera del corral, del otro lado de los muros está la vida abundante, la vida en el espíritu, los sueños espirituales que Dios te ha dado, la visión a alcanzar, por supuesto que existen riesgos, peligros, dificultades, pero nada es comparable con alcanzar la voluntad y los propósitos de Dios para nuestras vidas, da gusto gastar nuestra vida en los caminos y desafíos de Dios, pero muchos gastan sus vidas sobreviviendo, en el templo, teniendo conductas parecida a los hermanos de José, no crecen ni aceptan el orden de Dios, otros son con los espías no importa cuán clara haya sido la promesa de bendición y conquista, los problemas y las dificultades que presenta el ser conquistadores, nos convierten en incrédulos, temerosos, algunos son como el ejército de Israel, armados hasta los dientes, pero ven tan grande al enemigo, al problema que terminan paralizados, inertes, llenos de miedos, esperando que alguien venga a pelear sus batallas, también están aquellos que no tienen visibilidad espiritual, se ven siempre rodeados de enemigos, no siendo capaces de entender que todo el poder del cielo está de su parte para hacerlos vencedores, también están los pedros que no están dispuesto a arriesgar nada, que no están dispuestos a pagar el precio, por hacer la voluntad de Dios, pero sin embargo están dispuestos a hacer cualquier cosa para que todo quede como está, por último están los Felipe y los Andrés que quieren tener todo bajo control, tenemos fondos, recursos, entonces tenemos un plan, no hay fondos, no hay recursos nada se puede hacer, o lo que tenemos es poco, que podemos hacer con esto, no alcanza ni para empezar, Olvidándose de que tenemos un Dios de milagros y que él siempre sabe qué hacer, siempre proveerá los recursos para su obra.

