Que debo de  hacer para ser salvo

Por: Martin Rivero

"¿Qué debo hacer para ser salvo?"

La repuesta a esta interrogación, a esta pregunta, debido a su propio contenido se transforma en una de la más importante para vida del ser humano cuando se tiene una sincera aspiración, una sincera pretensión, una sincera esperanza de alcanzar la salvación, o simplemente de allegarse a Dios.

Existe en este tema un una gran variedad de opiniones, de sentires, de veredictos que cobran mayor o menor importancia de acuerdo a la religión que se profesa, que se ejerce, que se practica, por lo tanto; mucho se dice, se ha dicho y se dirá tocante a este tema, porque existe un profusión de religiones bastante importante en este mundo, existiendo mucha literatura con el fin de ayudar a fortalecer credos, creencias, dogmas, pero... ¿qué dice la biblia referente a este tema? ¿Existe una repuesta clara y concreta?

Gracias sean dadas a Dios por el carcelero de Filipos quien le hiciera a Pablo y a los que estaban con él la siguiente pregunta "¿Señores qué debo hacer para ser salvo?" Ellos respondieron "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo". (Hechos 16:30-31).

Esta respuesta clara, contundente, concluyente, precisa de: "cree en Jesús y serás salvo", se transforma en una realidad sencilla y básica; esencial y fundamental para todo aquel que tiene una sincera aspiración, una sincera pretensión, una sincera esperanza de alcanzar la salvación, o simplemente de allegarse a Dios.

Esta repuesta dada por Pablo y lo que estaban con él, más allá de todas las virtudes o características anteriormente mencionadas, no deja de ser una declaración radical, tajante que no da lugar a dos interpretaciones y muchos menos a tres, la salvación es: creyendo en Jesucristo; en otras palabra por medio de la fe en Jesucristo, todas las virtudes, las cualidades, los méritos de la salvación están en la fe que tenemos en Jesús, Jesús es más que suficiente para salvarnos

En la vida y obra de Jesús lo que podemos ver, apreciar, valorar, es el amor de Dios hacia el mundo perdido, alejado, extraviado de su presencia, justamente en ese inmenso, inmensurable y extraordinario amor divino es que Dios proporciona, establece para su santo Hijo Jesús muerte en la cruz, para que todo aquel que en el crea no se pierda más tenga vida eterna (Juan 3:16).

Todos los hombres se han extraviado, todos han pecado contra Dios, no hay justo ni aún uno, todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12 y 23), esta situación del hombre para con Dios parece desoladora, infecunda arrojando como resultado estar separados, alejados, incomunicados con Dios, sin embargo, Dios, en su misericordia no abandonó al hombre, no lo dejó a merced de la dureza de su corazón, Dios no le dio las espaldas al hombre pagándole con la misma moneda, sino que mostro su amor para con él, en que siendo los hombres aún pecadores, Cristo murió por ellos (Romanos 5:8), el amor de Dios no consiste en que el hombre haya amado a Dios, sino en que Dios amó al hombre y envió a su Hijo Jesús en propiciación, en sacrificio, por su pecado, por su maldad (1 Juan 4:10) cuando el hombre no quería saber nada con él.

Dios es quien promete y provee la salvación, Dios es quien promete y provee la vida eterna en su reino a los que creen, el mensaje que viene directamente del cielo, directamente del corazón de Dios dice: de esta manera confirmo, ratifico mi amor, lo hago real, evidente, palpable, al enviar a mi Hijo unigénito Jesús al mundo, viviendo en el mismo no conoció el pecado, pero cargó, imputó, llevo sobre sí el pecado de todos los hombres en la cruz, para que todos los que creen sean reconciliados para conmigo y libres de la condenación del pecado, ya que la paga del pecado es muerte, más mi dadiva, mi regalo, mi obsequio es vida eterna en mi Hijo amado Jesús. (Romanos 6:23)

La Biblia dice que los que recibieron este mensaje, a los que creen en el nombre de Jesús les dio potestad de ser hecho hijos de Dios (Juan 1:12), mientras que Jesús dice: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación (Juan 5:28) Es irrefutable, incuestionable el amor de Dios hacia el hombre, Dios ama como nadie puede llegar amar jamás, él envió a su santo Hijo Jesús a este mundo, él vivió entre los hombres, anduvo sanando y haciendo bienes a los oprimidos por el diablo, predico las buenas nuevas del reino de los cielos, el murió en aquella cruz y fue contado entre los muertos, fue enterrado, al tercer día resucitó, y hoy vive. Dios quiere, desea de corazón que todos los hombres se reconcilien, se vuelvan a él alcanzando la salvación por medio de la fe en Jesús el Hijo de Dios, si tu pregunta es "¿Qué debo hacer para ser salvo?" Dios te dice: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo". Te desafío a que tomes una decisión de fe acepta a Cristo como tu salvador personal, y tu vida será totalmente transformada, pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1)

En muchas ocasiones se hace difícil creer o escuchar acerca de Dios, pero es un hecho que por la personalidad, la peculiaridad, la idiosincrasia de uruguayo, se ha incorporado, se ha establecido en el dialecto, a la jerga popular, frases llenas de esperanza y de fe como: "Si Dios quiere", "al que madruga Dios lo ayuda", "Dios aprieta, pero, no ahorca" , "La justicia divina tarda, pero, llega", "Dios castiga, pero no vemos su vara", etc., etc., por lo tanto el concepto o el nombre de Dios, está establecido en la cultura, sin embargo, no lo tomamos en cuenta como para escucharlo o creer en él de una manera real, poderosa, provechosa para el ser humano. Por lo general las personas lo rechazan, lo desprecian, lo obvian, lo desechan con frases que hemos aprendido, asimilado, incorporado, que nos viene como anillo al dedo para salir del paso casi de una manera perfecta y educada cuando nos preguntan ¿Crees en Dios? Esas frases pueden ser: "Yo creo en Dios, pero, a mi maneras" "Yo ya tengo mi religión", "Todas las religiones son buenas, todas conducen a Dios", "Si Dios es tan bueno y justo, porque sucede lo que sucede en el mundo", ¿Por qué tanta gente buena muere?, "Creo en Dios, pero no creo en las iglesias" o "Creo en Dios, pero no creo en los hombres" "Los pastores son unos chantas" etc., etc.

Sin embargo a pesar que no se le tiene en cuenta, que se le ignore, a pesar que se le vuelva la espalda y se mire en otra dirección, él siempre está presente, él está cercano, para todo aquel que le busque, para todo aquel le invoque. Dios vino al hombre, se acercó a él a través de la persona de Jesucristo, no hay que obviar, evadir, escapar de la realidad del costo que tuvo tal acercamiento, Jesucristo fue afligido, oprimido, lacerado y entregó su vida de parte de sí mismo en una cruz, sin quejas contra nadie, el calladamente, santo y justo, sufrió terrible castigo, sufrimiento y muerte que no le correspondía, momentos antes de expirar sus palabras fueron llenas de amor hacia sus castigadores y de intersección, ante Dios por los mismos: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", una vez muerto, lo enterraron en una tumba que no era suya, pero, ni la muerte, ni la tumba lo pudieron contener; el resucitó, él vive para siempre.

A pesar de lo duro e inexplicable que parezca, este era el plan de Dios, para acercarse al hombre, Dios es quien promete que todo aquel que crea en Jesús, será reconciliado para con Él y alcanzará el más preciado bien que cualquier persona pueda recibir, la salvación, pero, también recibimos, amor y paz de Dios.

Sí, Jesús fue herido, maltratado, despreciado, muerto crucificado, por el gran amor hacia cada hombre que habite en este mundo, si, Jesús es, fue y será el ser más justo que ha vivido sobre la tierra, la sentencia, la pena de muerte que cayó sobre él, fue como consecuencia de ese gran amor que él tiene hacia cada persona, por lo cual podemos aseverar, asegurar sin ningún temor a equivocarnos que no existe ninguna persona en este mundo a quien Él no ame.

Sabemos que Jesús no sólo murió, sabemos que no quedó en aquella tumba, sabemos que al tercer día resucitó, que gracias a ello nosotros podemos recibir de ese amor sin igual, que podemos ser reconciliados para con Dios, podemos tener una buena esperanza de vida, una esperanza de sanidad, física y espiritual, hoy podemos corregir el rumbo, tomar la dirección correcta hacia Dios, Jesucristo, y empezar una vida diferente conociendo a Dios. Dios te ama.

Ministerio de vida Sembrador de Fe 
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