Una nación en crisis
Por: Martín Rivero

La política y la iglesia; la política y el creyente, es un tema donde la iglesia de Jesucristo no alcanza un consenso, no tiene un consentimiento unánime, universal, sobre política e iglesia, pero, debemos de entender, consensuar, estar de acuerdo como pueblo de Dios en lo siguiente:
a) La política no es tema fundamental como para identificarse como cristiano y muchos menos es un tema fundamental para la salvación del hombre, podemos decir que es un tema donde pueden existir más de una opinión; por lo tanto recordemos: en lo fundamental unidad, en cuanto a opiniones libertad, en todas las cosas amor.
b) Las escrituras son nuestra regla de Fe y Esperanza, son las que nos revelan el plan de salvación y la voluntad de Dios para con el hombre y nos dejan al descubierto el carácter y los atributos del mismo, por lo tanto, la palabra siempre toma el primer lugar en todo asunto que atañe, concierne, o afecta a los santos.
c) Es indiscutible que las
escrituras nos revelan, nos marcan, nos
señalan la existencia de dos señores, de dos reinos, El
Señor Jesús con su Reino de luz,
salvación y vida, y satanás, con su reino de tinieblas,
sufrimiento y muerte.
La palabra siempre toma el primer lugar en todo asunto que atañe, concierne, o afecta a los santos.
Indiscutiblemente (no se puede discutir), incuestionablemente (no se puede cuestionar) e innegablemente (no se puede negar), el hecho fidedigno, fehaciente, verdadero de que toda persona que habita este planeta está o tiene la influencia de uno de los dos reinos, de forma directa o indirecta, también podemos considerar al mundo como un reino donde habitan ciudadanos que pertenecen al reino de los cielos y ciudadanos mundanales que pueden saber o no que el príncipe de este mundo es satanás, cuyo espíritu opera sobre los hijos de desobediencia.
Este mundo tiene varios tipos de gobiernos, hay gobiernos espirituales que se manifiestan de diferentes formas en los hombres, uno es el reino de los cielos manifestado a los creyentes, pero que desea manifestarse, revelarse, darse a conocer a todos los habitantes del mismo, otro es el reino de las tinieblas gobernado por satanás y se manifiesta en los hombres a través de principados, gobernadores de tinieblas, huestes espirituales de maldad, potestades y demonios, otros gobiernos son los ejercidos por los hombres que gobiernan desde su humanidad a través de la política, la fuerza, el poder militar, la economía, etc., etc. , pero, sería imposible o prácticamente inconcebible que se pueda ejercer un gobierno humano sin influencias del reino espiritual, por lo cual se puede decir que el hombre gobierna bajo la influencia de Dios o bajo la influencia de satanás.
Los gobiernos humanos están influidos de diferentes formas directa o indirecta por los gobiernos espirituales, con la diferencia, con el contraste, con la divergencia que la influencia del Reino de los cielos sobre los hombres y su gobiernos es resultado del deseo, la esperanza, el anhelo del ser humano que Dios intervenga en los diferentes asuntos dándole luz , sabiduría, fuerzas, etc., etc., por el contrario el reino de las tinieblas está presente quiera o no quiera el hombre, porque satanás ejerce su poder y su influencia sobre el mundo porque él es príncipe de este mundo, cuando él tentó a Jesús en el desierto le ofreció a cambio de adoración todos los reinos del mundo conjuntamente con la gloria de ellos, por otro lado el espíritu de su reino tenebroso opera en los hijos de desobediencia.
En otras palabras el mundo tiene diferentes gobiernos humanos, estos siempre, en mayor o menor medida están influidos o controlado por satanás, él siempre está presente, la única fuerza opositora que encuentra este gobierno mixto es la Iglesia de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo obrando en y a través de la iglesia de Jesucristo.
El Reino de los cielos tiene un régimen de gobierno único, que se extiende a través de los tiempos hasta la misma eternidad, Dios es, será y fue el soberano del mismo. El reino celestial no solo está presente en el cielo, sino que también está presente en la tierra, ya que a nuestro Padre celestial le ha placido darnos el reino y este jamás será destruido, permanecerá para siempre, por lo tanto: en cualquier lugar de la tierra donde la iglesia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, este presente, allí está presente el Reino.
En cuanto al orden de lo político, si Dios hubiese
querido cambiar al mundo y el corazón del hombre por medio de la política, no
se hubiera decidido por el sacrificio de su santo Hijo Jesús, sin
embargo, el advenimiento del Mesías, del ungido, está anunciado desde el
principio, su muerte, su sufrimiento, su resurrección fue anunciada a través de
los tiempos, la redención del hombre, por medio del sacrificio de Jesús,
está establecido desde antes de la fundación del mundo, pero, manifestado en
los postreros tiempos por amor a nosotros mismos
En su omnipotencia (Dios es todo poderoso), en su omnipresencia (Dios está en todo lugar) y en su omnisciencia (Dios lo sabe todo), si Dios hubiese querido cambiar al mundo y el corazón del hombre por otro medio que no fuera el sacrificio, muerte y resurrección de su santo Hijo Jesús, bien lo podría haber hecho, capacidad, conocimiento y poder para hacerlo no le faltan al creador del mundo con todo lo que en él hay.
En cada oportunidad que se le acercó el tema política, Jesús tomo distancia de ella, en cierta ocasión el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser tentado, luego de cuarenta días de ayuno y oración Jesús tuvo hambre y en ese momento se le apareció el tentador.
En la última tentación del desierto el diablo llevó a Jesús a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo todo esto te daré, si postrado me adorares, este parece un texto sacado de los pelos, o sacado de contexto para el tema que estamos encarando, pero lo cierto es que satanás le ofrece a Jesús quien creo al mundo y todas las cosas que en el hay y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho, que tremendo, si, que tremendo es el atrevimiento, la audacia, la intrepidez y determinación de satanás al tentar al creador con su propia creación. El asunto es: ¿Cómo es posible que satanás llegue a ofrecerle todo el mundo y su gloria al propio creador del mundo, porque el mundo es la obra creativa de Dios?
Satanás era un habitante de los cielos, un ángel y como todo ángel creación de Dios, que se llenó de orgullo y quiso ser Dios, quiso quitar del trono a Dios y tomar el control de la creación celestial, en otras palabras realizó una revolución celestial, para quedarse con el reino de Dios, pero fracasó, fue derrotado, fue expulsado de los cielos y condenado.
La realidad es: no podría Jesús o el Padre celestial conmover los cielos y enviar los ejércitos celestiales con el propósito de sacar toda presencia satánica, demoníaca, de este mundo de una vez y para siempre, y que las profecías que hablan acerca de la redención del hombre y de la tierra por medio del sacrificio de Jesús hablasen de una gran batalla en el desierto y de la victoria de su santo Hijo Jesús, para gobernar sobre todos los reinos del mundo y la gloria de ellos para siempre, claro que sí, bien lo podía haberlo hecho así y quien sería capaz de cuestionar a Dios por hacerlo de ese modo.
Haber derrotado en ese preciso momento y haber lanzado a satanás y sus ángeles a una prisión eterna, alejando del mundo toda presencia, influencia y tentación demoníaca, tomando Jesús el control absoluto sobre el mundo, podría haber sido un buen plan, pero el plan divino no era gobernar el mundo, sino de proveerle al mundo un salvador en la persona de Jesucristo con el fin de que el hombre se reconciliara para con Dios por medio del sacrificio de cruz.
Algo similar sucede después de la alimentación de los cinco mil, la gente fue asombrada de tal forma que vieron en Jesús el salvador de la situación socio política del momento, que pensaron en él como el gobernante, el rey ideal para ellos, pero cuando Jesús entendió que iban a venir por el con el fin de proclamarle rey, se retiró del lugar En otras palabras Jesús tomo distancias de la política, no quiso involucrarse.
Creo que los cristianos que incursionan en la política, lo hacen de muy buena fe, no creo que estén tratando de llevar a Dios a ningún lado, no existe fuerza, ni poder capaz de conducir, maniobrar o estudiar a Dios, Grandiosas, inmedibles para el hombre son las profundidades de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! el hombre es quien tiene que entrar en los planes de Dios y él lo guiará en su voluntad a la meta preparada para él, los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos, ni nuestros caminos nuestros caminos, ha dicho Jehová. Así como son más altos los cielos que la tierra, así son los caminos de Dios más altos que nuestros caminos, y sus pensamientos más que nuestros pensamientos. Quizás lo que quieren hacer los políticos desde lo más profundo de su ser es un mundo mejor, una sociedad mejor, que contenga valores cristianos, el problema se produce, se origina, se causa, cuando la política se lleva a la iglesia, a los púlpitos, ese es el error, Jesucristo es Rey y Señor de la iglesia, esta, la iglesia debe de permanecer como cuerpo de Cristo, representantes, embajadores del Reino de los Cielos en primer lugar y luego como institución, como organismo, como ente, apolítica, ajena a toda política partidaria.
Declarar que la iglesia debe tener identidad apolítica, es decir: la iglesia es un organismo vivo, una institución nutrida y vivificada por Dios Espíritu Santo, basada en fuertes conceptos bíblicos, identificada con Jesucristo quien es cabeza y fundamento de la misma, debe de reconocer las diferentes necesidades humanas y sociales de donde está establecida, trabajar para cambiar las malas situaciones, que en la mayoría de los casos se cambia cuando se produce la transformación, la mutación, la alteración, el cambio de la atmósfera espiritual del barrio, de la ciudad, de la nación, la iglesia se debe conservar, mantenerse totalmente ajena, foránea a la política partidaria, creemos que la iglesia debe de ser una institución sin identidad política partidaria, la debe de estar plenamente identificada con el Dios de los cielos y el Señor Jesucristo quien es nuestro Rey y Señor.
"Atención; Al ser la iglesia una institución sin una identidad política partidaria, no quiere decir o significa que
la misma debe de ser ignorante, indiferente, dar las espaldas a los acontecimientos socios políticos de nuestra
nación"
La iglesia es apolítica no por el hecho de estar desinformada acerca de los acontecimientos políticos, sociales, o, que los temas que trate la política no tengan importancia, la iglesia debe de permanecer apolítica por el hecho que el mensaje del evangelio es universal para todos los hombres de este mundo incluyendo sus identidades políticas o filosóficas, si la iglesia toma parte por algún partido o candidato, la misma deja de ser apolítica, y comienza a formar parte o tomar rasgos identificatorios de un partido político y si se es parte de un partido político también se es parte de un conjunto de premisas o conceptos desarrollados racionalmente de una realidad que se quiere cambiar, que en ocasiones va mucho más allá de un plan de gobierno, entrando en un limite muy fino capaz de provocar a celos a Dios.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen mal,
sino por las que se sientan para ver qué pasa
Albert Einstein
La iglesia no debe de ser condescendida con el mal de la época, ni acomodarse por gusto o beneficios o bondad a algún partido político, de igual modo no tiene porque tener una venda en los ojos, ni una cinta en la boca, ni cadenas en sus manos y pies, debe de ser baluarte de la verdad, de la justicia, de la equidades, y debe manifestarlo sin entrar en el debate político partidario, el solo hecho de proclamar y vivir el evangelio, despertará a su alrededor reacciones que quizás quieran meter la iglesia dentro de cual o tal partido, pero la ecuanimidad, la imparcialidad, la integridad del mensaje bíblico y su vivencia hará saber a todos de que lado estamos; estamos del lado del reino de los cielos.

