Metamorfosis
Por: Martín Rivero
Metamorfosis del pensamiento
Hemos mencionado que para producir cambios en nuestra nación necesitamos una transformación profunda, real, evidente en el diario vivir de la gente, que haga a la nación la cual somos todos los hombres y mujeres que habitamos en esta bendita tierra, un país diferente. Para que una nación sea transformada, la familia debe de ser transformada, para que una familia sea transformada, el matrimonio debe de ser transformado, para que el matrimonio sea transformado el hombre, la mujer deben de ser transformados. Lo mismo sucede con una congregación que desea ser transformada, los creyentes tienen que ser transformados, la familia debe de ser transformada por la acción de Dios Espíritu Santo. Para que los cielos sean abiertos y el mundo espiritual sea transformado, la iglesia debe de ser movida y dirigida por la acción directa de Dios Espíritu Santo para que caigan los gobernadores, los principados, la huestes de maldad. La iglesia debe de apropiarse de las investiduras, de las concepciones, de la autoridad, del mando otorgado por Dios e ir por los gigantes espirituales que se han levantado, establecido y afirmado en nuestra nación, sacudiéndolos hasta que caigan y los cielos sean despejados y la iglesia tome control de ellos en el nombre de Jesús.
Necesitamos ser transformados en espíritu y verdad porque queremos la nación para Jesucristo, sabiendo que la política no lo hará, porque ella es servil a ideologías humanas, estamos aquí y estamos así, en lo bueno y en lo malo porque la política lo ha hecho posible y recordemos que los gobernantes no se auto proclaman como tales, es la gente quien les elige en las urnas como tales.
La política no lo hará porque la transformación que buscamos no depende del hombre, ni de su fuerza, ni de su sabiduría, ni de su valentía, ni de sus riqueza, depende pura y exclusivamente de Dios, quien creó los cielos y la tierra y al hombre entre ellos.
La política no podrá cambiar esta nación conforme al corazón de Dios porque la justicia de los hombres es como trapo de inmundicia ante Dios, y esa justicia humana en ocasiones varias se transforman en injusticias que detienen la verdad de Dios por lo cual el enojo, el juicio de Dios se revela desde el cielo para con los hombres, porque Dios es justo y todo lo que el hombre siembra eso cosechará.
La política no lo hará, porque la igualdad, la imparcialidad, la ecuanimidad en política tiene sus falencias, ciertos desatinos y hasta me animaría decir ciertas iniquidades, ya sea en lo social, en lo cultural, en lo educacional, y hasta en la política misma, en el último año hemos visto un torbellino de situaciones desagradables, no gratas para un país, denuncias de corrupciones, nepotismo, abusos de funciones, etc., etc.
La política no lo hará porque el entramado social, económico, político sea bueno o malo a medida que pasa el tiempo se va consolidando, fortaleciendo, arraigándose, vigorizándose en la nación, formando parte de la misma al punto que la vuelta atrás es realmente algo utópico, ilusorio, irreal, los politicos se transforman en verdaderos fabricantes de humo, porque saben que no lo harán, que ya no se puede volver atrás, porque solucionar o cambiar ciertas cosas aunque estén consideradas como negativas o malas, sería meter en dificultades, en conflictos serios o graves a la nación.
Cuando decimos la política no lo hará, no es: estamos en contra de la política, no es decir la política es mala o buena, no es decir la política no importa o me es indiferente, alguien dijo alguna vez lo siguiente: "La política es demasiado importante como para dejarla sólo en manos de los políticos" necesitamos la intervención de Dios en los asuntos de nuestra nación, para que Dios intervenga, la iglesia debe de intervenir, y justamente no es a través de un partido o un ideario político, es través de la oración, debemos de entrar, irrumpir, conquistar en oración la bendición para Uruguay en los cielos.
Somos exhortados ha hacer rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por todos los gobernantes y por todos los que están en eminencia,... el deseo de Dios es que todos los hombres sean salvos, sin importar en la corriente filosófica, política partidaria tengan y puedan llegar al conocimiento de la verdad, porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos.
Es responsabilidad de la iglesia, del creyente orar por todos los hombres, los gobernantes y aquellos que están en eminencia sin importar al partido político que pertenezcan o si lo hemos votado o no, porque Jesucristo fue crucificado, murió, fue enterrado y al tercer día resucitó por todos, sin excepción, sin ninguna clase de desigualdad, ni ninguna clase de distinción, ya que todos necesitan venir a él para ser reconciliados para con Dios, en ocasiones nuestra oración se hace ineficaz, infructífera, improductiva espiritualmente porque pedimos y pedimos mal, porque juzgamos, catalogamos, criticamos, difamamos, vituperamos al gobierno de turno, sin darnos cuenta, que al momento de orar para bendecir y pedir que Dios ayude, de luz, toque los gobernantes, nuestras confesiones anteriores nos cierran la puerta de la oración eficaz, porque de una misma boca no debe de proceder , la bendición y maldición.
Desde esta posición no estamos diciendo que no importa lo que pase, ni lo
que hagan, ni las leyes que impulsen o aprueben, en ninguna manera, hay cosas
que tenemos que enfrentar con todo nuestro corazón, nuestra mente y fuerzas, en
la gracia, en la verdad y el poder de Dios, pero recordemos que nuestra guerra
no es contra sangre o carne.
También hay que decir que la religión tampoco cambiará nuestra nación porque muchos religiosos se han extraviado, se han perdido en una marea de confusiones, no teniendo fronteras claras con la política, el mundo, ni con el propio diablo, el hombre religioso ha elaborado verdaderos cócteles, mezclas, combinaciones, fórmulas espirituales en busca de su propia autosatisfacción o simplemente sentirse lo mejor posible en un mundo cruel, egoísta, avaro, indiferente, ególatra, etc., etc., la contaminación es tal que hay muchos enfermos espirituales.
Hay movimientos "cristianos" que se han manifestado a favor de algunas leyes impulsadas por los hombres que según nuestro conocimiento van en contra lo establecido por Dios en las sagradas escrituras, por eso tenemos que llegar con la transformación real a la unidad básica de una nación que es el hombre, la mujer, hay que llegar a ese hombre, a esa mujer con el evangelio real, vivo, poderoso, transformador. !!NECESITAMOS UN AVIVAMIENTO¡¡ !!SÁLVANOS¡¡ !!RESTÁURANOS¡¡
Si el hombre o la mujer tiene una experiencia personal con Dios y se convierten de corazón sucederá lo siguiente: 1) Habrán matrimonios convertidos, bendecidos, si hay matrimonios que amen a Dios, habrá familias que vivirán en el orden de Dios, cuanto más familias haya viviendo en el orden de Dios, más bendecida será nuestra nación. 2) No importará que haya una ley que favorezca algo que vaya en contra a lo establecido por Dios, no importa como se llame, aborto, unión concubinaria, matrimonio igualitario, educación sexual inicial y primaria, etc., etc., simplemente el creyente verdadero no practicará tales cosas, no marchará, ni se decidirá, ni tomará parte con nada que valla en contra de la palabra de Dios, ni los valores de Dios, ni de la voluntad de Dios, porque ese hombre, esa mujer ha sufrido una metamorfosis espiritual en su mente y corazón
El término metamorfosis proviene del latín metamorphosis que a su vez deriva en un vocablo griego que significa transformación, por lo tanto metamorfosis es: cambio, alteración, mutación, trasformación. La metamorfosis de la mente es "como" la metamorfosis de un insecto. Ellos renuevan por completo su apariencia mediante este proceso de metamorfosis (literalmente, "cambio de forma"). Y los cambios pueden ser espectaculares. Gusanos se convierten en moscas, orugas en mariposas y larvas acuáticas en libélulas voladoras, etc., etc.
Todo hombre está en un proceso de cambio continuo, incesante, inacabable, hasta el último día sobre esta tierra, se sufre cambios físicos, intelectuales y espirituales, no experimentar transformaciones en estas áreas quiere decir que algo no está funcionando bien, no está funcionando de acuerdo al diseño, al proyecto, al ánimo, a la idea originaria del creador del hombre, Dios
Tomás Jefferson* dijo en cierta ocasión lo siguiente: "Todo lo que el hombre piensa y cree de sí mismo, es lo que determina su suerte" en otras palabras, todo hombre es lo que piensa y cree de sí mismo, esta frase hace muchos años que la vengo parafraseando de la siguiente manera: "Todo cristiano es lo que piensa y cree acerca de Dios, aplicándolo a su vida" por lo tanto;si lo que se piensa y se cree acerca de Dios no es capaz de formar o transformar el diario vivir, quiere decir que lo que se piensa y se cree acerca de Dios es superficial, vano, estéril, incapaz de producir cambios en mi vida, incapacitándome para alcanzar la voluntad de Dios.
Mucho antes de que Jefferson dijera que el hombre era lo que pensaba acerca de si mismo, ya Dios lo había declarado, pronunciado de la siguiente manera: la maldad del hombre es mucha porque todo designo del pensamiento del corazón es malo, porque así como es su pensamiento en su corazón, así es él. Sin ningún titubeo, sin ninguna indecisión, plenamente seguro puedo decir: la maldad en el hombre sin Dios, la maldad en el hombre natural, está establecida en su corazón, él vive para hacer la voluntad de la carne y de los pensamientos, Jesús dijo: no es lo que está afuera del hombre lo que contamina al hombre, sino lo que está dentro del hombre lo contamina. Los malos pensamientos, lo homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias, etc., etc., son producto, son el resultado de lo que está en el interior del hombre, en su corazón, así como el hombre piensa en su corazón, así es él.
Cuando venimos a Cristo y lo aceptamos como salvador todos nuestros pecados son perdonados, pasamos a ser una nueva criatura, todo lo viejo queda sepultado y recibimos todo lo nuevo que Dios tiene para cada uno de sus hijos por medio de la fe,sin embargo hay cosas que quedan en nuestro pensamiento, ya sean costumbres, hábitos, conductas, expresiones, reflejos de un determinado carácter, estos patrones de comportamiento que pertenecen y nos identificaban en nuestra vida anterior lejos de Cristo, donde viviamos sin fe y sin esperanza en Dios, no se van de un día para el otro, no es acostarse como un hombre bajo los rudimentos naturales de los pensamientos y deseos de la carne, al levantarse al otro día se es un súper cristiano espiritual**, no es voy a un culto, a una reunión, a un evento súper glorioso, lleno del poder de Dios y paso a ser ese cristiano sin igual**, más, me animo a decir que se puede inclusive llegar a tener años en el ambiente cristiano, y no tener una relación personal con Dios, se puede tener mucha información bíblica y no pasa de ahí, de ser información, porque nunca se ha probado o se ha aplicado el conocimiento adquirido en la propia vida, "Todo cristiano es lo que piensa y cree acerca de Dios, aplicándolo a su vida"
El inicio de la vida cristiana no sólo nos hace heredero de todas las promesas de Dios para el creyente, sino que también marca el inicio de un proceso donde hay que restaurar, renovar, transformar nuestra mente y como consecuencia se vallan produciendo cambios, mutaciones, innovaciones en nuestro pensamiento, para que la metamorfosis, la trasformación de la mente natural sin Dios, pase a ser mente de Cristo, llena de Dios, y la vida cristiana sea una realidad ya que "Todo cristiano es lo que piensa y cree acerca de Dios, aplicándolo a su vida". La metamorfosis en el cristiano implica un cambio radical en la forma de pensar, aplicar formas de pensamientos nuevos revelados por Dios que no son comunes al hombre natural y tampoco a este mundo.
Ahora bien hemos nacido a una nueva vida, toda la gracia y el poder del cielo están sobre nosotros, somos hijos de Dios. Sin embargo como hemos dichos quedan en nosotros vestigios, rastros, de maneras o formas de pensar, de actuar de una vida sin Dios, pero, esa situación nos presenta la necesidad de tener tutores, curadores, mentores que nos guíen en el camino del Señor, esta necesidad es una característica de ser niño en las cosas del Señor, pero, no siempre podemos ser niños, debemos de crecer, no crecer significa que algo está mal, lo natural es poder desarrollarse hasta alcanzar la plenitud de Dios para nuestras vidas, esto será posible perseverando, permaneciendo, persistiendo en el pensamiento de las cosas de Dios, hasta llegar a tener mente de Cristo.
El apóstol Pablo nos trasmite lo siguiente: "Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo" a pesar que en la niñez podamos tener expresiones, manifestaciones de esa vida vieja, natural, de cuando estábamos sin Cristo, ya no se es esclavo, sino hijo, como hijo ser heredero de Dios y sus promesas por medio de Cristo.
En tiempos de niñez en ocasiones confrontamos situaciones, hechos que afloran en nosotros por la condición natural que arrastramos de una vida sin Cristo, porque sabemos que hay una ley espiritual y una ley carnal, pecaminosa; Pablo se encontró en aflicción al encontrarse en esta situación y dijo: lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. Todos sabemos que Pablo no se quedó ahí, sino que creció alcanzando la meta de Dios para su vida
El cristiano no debe conformarse a este siglo, sino debe de ser transformado por medio de la renovación (transformación, modificación, innovación) del entendimiento, para que comprobemos cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. El apóstol Pablo en el griego original usó una forma de verbo que implica "ACCION CONTINUA", el apóstol está diciendo: transfórmense (reháganse, rehabilítense, renuévense) en el entendimiento (en la mente, en el celebro, en los sentidos) de manera continua, constante, para saber, entender, conocer la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Así como el crecimiento en Cristo, hará que los rudimentos del mundo mueran en nosotros, también cabe hacer notar, distinguir, que el evangelio tiene rudimentos los cuales no se deben de olvidar, ni obviar, sin embargo, la vida cristiana no se reduce o llega a su máxima expresión en estos principios, la vida cristiana no debe quedar circunscrita, reducida, estancada en ellos, debemos de crecer, estos rudimentos básicos, esenciales, primarios para la fe cristiana, son grandiosos, pero, permanecer en estos rudimentos del comienzo tienen o revelan una connotación que están sugiriendo, señalando, un estado de niñez y no de crecimiento.
Habíamos mencionado que en ocasiones la cantidad de años que estamos en la iglesia no significa crecimiento, madurez, porque cuando se debería estar desarrollando, los ministerios, los dones, los talentos, o colaborando a full con las diferentes actividades de la congregación, se está esperando como niños el alimento espiritual en la boca, así como un niño espera de su papá, de su mamá la mema, el puré, etc., etc., esto es a consecuencia de que no se han despojados de los rudimentos del evangelio.En el libro de los Hebreos dice: ustedes deberían ser ya maestros, después de tanto tiempo, sin embargo tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño.
Cuantos creyentes tenemos en claro el llamamiento, la vocación nacida de corazón, el querer hacer cosas que Dios ha depositado en nuestro corazón, sin embargo, estamos varados, estamos estáticos, paralizados, sin arrancar, sin movilizarnos hacia lo que Dios quiere y desea de nosotros,... debiendo ser cristianos maduros, somos niños que esperamos el alimento y tenemos necesidad de tutores y curadores.
El evangelio de Jesucristo también presenta enseñanzas rudimentarias, iniciales, básicas, que son elementales en la fe cristiana, sin embargo, totalmente contrario a lo que debemos hacer con los rudimentos y hábitos de una vida natural sin Cristo, que es desecharlos, eliminarlos, con los rudimentos, las enseñanzas básica de la fe cristiana, debemos de crecer y desarrollarnos. Permanecer en las enseñanzas básicas de la fe cristiana, es un claro síntoma de niñez espiritual, no estoy diciendo que debemos abandonarlas, o dejarlas, en ninguna manera, debemos de tenerlas presentes en todo momento, pero debemos a través de ellas avanzar, profundizar en el conocimiento de Dios y su voluntad, con el propósito de crecer, desarrollarnos y alcanzar la meta, de Dios para nuestras vidas.
Cuando éramos niños, aprendimos a comer, aprendimos a hablar, aprendimos a leer, aprendimos a escribir, aprendimos rutinas o hábitos saludables para la vida, nadie se ha desprendido de estas cosas aprendidas en la niñez, más bien hemos profundizado, hemos progresado, hemos prosperado en todas esas cosas y la seguimos usando para un mejor provecho y resultado a nuestras vidas, ya se ha dejado de hablar, leer o escribir como un niño, ya se ha dejado de pensar, tener rutinas o hábitos de niño, por el simple hecho que hemos dejado de ser niños ... hemos crecido.
Somos desafiados a dejar a abandonar los rudimentos de una vida natural sin Cristo, de igual modo somos desafiados a crecer más allá de los rudimentos de la doctrina de Cristo, hay que avanzar hacia adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
El crecimiento, el desarrollo de la vida cristiana no
es una opción para alguien que quiere agradar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente, es
inevitablemente imprescindible, indispensable, necesario, no hay opción, no
se puede seguir a Cristo sin experimentar las diferentes trasformaciones que
nos llevarán al crecimiento, al desarrollo y a
la fructificación en Cristo, la buena salud espiritual en Cristo por si
sola ineludiblemente nos conducirá a los diferentes conocimientos espirituales
que provocaran o darán a luz a los diferentes procesos de transformación.
Cuando Cristo, nuestra vida se manifieste en nosotros, también su gloria, su encanto, su perfección se irá revelando en nosotros, las diferentes transformaciones sucederán, ocurrirán de gloria en gloria hasta alcanzar la misma imagen de Cristo por medio del Espíritu del Señor, Hay que hacer morir todo lo terrenal en nosotros para que nuestra vida este escondida con Cristo en Dios
Pablo apóstol de Jesucristo no se quedó en aquellos días de esclavitud de la carne, del pecado, que le llevaban a hacer cosas, que él no quería hacer, diciendo: no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Pablo no se quedó en una etapa de niñez, no se quedó pensando como un niño sino que creció, se desarrolló, sufrió las diferentes transformaciones y un día pudo decir: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí. Sin lugar a dudas estas son palabras fuertes, profundas, en parte hasta intransferibles diría, ya que es un nivel espiritual, intimo, personal, alcanzado por el apóstol, pero no existe dudas de que todos vamos a tener que alcanzar con nuestra propia experiencia de vida un nivel similar, porque también Pablo dijo: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo", o "sed imitadores de Dios como hijos amados"
La metamorfosis del pensamiento es el FRUTO de un PROCESO vinculado, relacionado de forma directa a nuestra RELACIÓN PERSONAL, ÍNTIMA CON DIOS y del CONOCIMIENTO DIVINO recibido APLICADO A NUESTRA FORMA DE PENSAR, que hará que TODA NUESTRA VIDA valla siendo TRANSFORMADA hasta saber, entender, ALCANZAR EL IDEAL DIVINO para que cada creyente viva bajo LA BUENA VOLUNTAD DE DIOS, AGRADABLE Y PERFECTA.
La metamorfosis en el cristiano implica un cambio radical en la forma de pensar, aplicar formas de pensamientos nuevos revelados por Dios que no son comunes al hombre natural y tampoco a este mundo, la metamorfosis, la transformación del pensamiento nos desafía a derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, llevando cautivo (Sujeto; Subordinado; Disciplinado) todo pensamiento a la obediencia a Cristo,No hay cosa creada por Dios que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta, su palabra es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Dios, escudriña la mente y prueba el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. ... es de sabios encomendar a Dios las obras, para que los pensamientos divinos sean afirmados.

