Dios con nosotros
Por: Martin Rivero
Las escrituras nos relatan que cierto día Jesús con sus discípulos subieron a una barca y se echaron a la mar, en cierto momento se levantó una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca, por momentos la barca se anegaba, se inundaba, se llenaba de agua, los discípulos temían por sus vidas, porque realmente sus vidas peligraban, en medio de este caos que estaban viviendo los discípulos, Jesús se encuentra descansando, durmiendo. Ante este temor de que realmente podrían morir despiertan a Jesús y le dicen: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! No olvidemos que entre los discípulos había hombres de mar, de experiencia, con oficio de pescador, por lo cual eran duchos en reconocer las situaciones en medio de las tormentas, por lo tanto, el testimonio de una tormenta horrible con riesgo de vida, realmente existía.
En ocasiones nuestra vida se asemeja a esa tripulación sorprendida en medio del mar por una tormenta feroz, con una barca que por momentos parece que se va hundir, que se va a quebrar, que no va a resistir, despertando en nosotros reacciones que jamás pensamos tener, pero, la mejor reacción que podemos apelar es ir directamente a Jesús, él está ahí, tan cercano, en medio de la más horrenda tormenta es capaz de escucharnos y de intervenir, actuar en favor de nosotros.
La iglesia es una fuente de pureza, de esperanza, pero ella alcanzará los niveles que están viviendo sus propios integrantes, no se podrá ir más allá de lo que ellos mismos son, ya hemos visto que hay que ser, para hacer, sin embargo, Dios anhela lo mejor para su pueblo, para su iglesia, él tiene los mejores deseos y pensamientos para los creyentes, simplemente se debe de preguntar ¿se está buscando realmente con todo el corazón, mente, alma y fuerzas el plan de Dios para poder realizarlo? O simplemente se la va llevando, se la va remando conforme se dé la situación, esta situación puede ser realmente nefasta, ya que el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos y no puede agradar el corazón de Dios.
Una iglesia idealizada puede llegar a ciertas presunciones, conjeturas, deducciones, pero, la pregunta del millón es: ¿Sus miembros están viviendo conforme al ideal divino? La ley de la siembra y la cosecha debe cumplirse, si no estamos viviendo conforme al ideal divino, difícilmente tengamos una iglesia ideal, perfecta, aunque Dios nos anime, nos anime y nos vuelva animar a buscar la perfección como está escrito sed perfectos como vuestro padre es perfecto y si hay alguna imposibilidad para alcanzar esta relación con Dios, él nos dice que en esta área lo que es imposible para el hombre para Dios es posible. Nadie puede lograr medida alguna de la santidad si Dios no está obrando sobre su vida, de la misma manera, la santidad no se logra si el hombre, el creyente no desea ser santo y se esfuerza por alcanzar la voluntad de Dios. Lo mismo sucede con una iglesia idealizada, con las mejores intenciones, ninguna congregación puede alcanzar medida alguna del ideal divino si Dios no está obrando sobre la misma, de igual modo ninguna congregación puede alcanzar el ideal divino, si no dispone su corazón y se esfuerza por alcanzarlo.
Algunas premisas, proposiciones que nos ayudarán a ir alcanzando la voluntad de Dios, ineludiblemente el tener cuentas cortas con Dios es un gran avance, es una verdadera prosperidad espiritual, ya que Dios es santo, santo, santo y sin santidad ninguno, nadie, verá a Dios, debemos vivir en la esfera de la santidad, de lo santo y para ello debemos de reconocer nuestra condición y predisposición al pecado y contra ello debemos de luchar, incansablemente los deseos carnales batallan contra el alma.
En esta área no podemos pecar de ignorancia, la trompeta debe de dar un sonido cierto, inconfundible, porque si la trompeta diere sonido incierto, ¿Quién se preparara para la batalla? Debemos de entender que al pecado hay que resistirlo, hay que combatirlo, hasta la sangre, entendiendo que el pecado es algo nocivo, dañoso, desfavorable, para nuestras almas, el pecado se transforma en el creyente en potenciales posibles aberturas para el enemigo, sin embargo, sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado y el maligno no le toca, pero, si decimos que no tenemos pecados, nos engañamos a nosotros mismos, pero si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados; tener cuentas cortas con Dios no significa que nunca erremos o nunca nos equivoquemos, tener cuentas cortas es estar ante su altar cuando se producen esos errores o equivocaciones, haciendo la debida confesión para que él limpie y purifique, una vez limpios, perdonados por Dios, nunca más habrá, existirá memoria de esos pecados delante del creador, porque él se deleita en su misericordia, sepultando nuestras iniquidades, echando en lo profundo de la mar todos nuestros pecados tengamos cuentas cortas con Dios, estemos a cuenta: si los pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Hay que dar vuelta la cabeza y reposicionarse como verdaderos vencedores, porque Dios no miente, no cambia, no se vuelve atrás, hay que creer ciertamente, concluyentemente que: se es más que vencedor en Cristo Jesús, por eso, cuando hablo de posibles aberturas o de pecados que pueden producir la perspicacia, la astucia, la penetración en las defensas del creyente por el maligno, hay que pensar en primer lugar, en donde se está, como se está parado en la relación con Cristo, cuanto más íntima sea esa relación, más claro estará el lugar que nos pertenece en el mundo espiritual, situación que tiene que estar bien clara, hay que creer de corazón, con todas sus fuerzas, con plena certidumbre de fe, que estamos ubicados en el mejor de los mejores escenarios espirituales que puede estar un ser humano, se está en victoria, se estará en victoria y hemos estado en victoria en manos del único Dios que existe, se pertenece a Dios y a su reino, por lo tanto se está a su amparo, cubiertos por su gracia, fuertemente protegidos por Dios, porque se ha sido redimido para Dios por la sangre de Jesús.
Estar bajo la protección divina, pienso en características fundamentales establecidas en las escrituras, como por ejemplo: el cerco de Dios, el ejército del cielo, la armadura del espíritu, la unción de Dios sobre cada uno de sus hijos.
El cerco de Dios; la escrituras nos relatan que cierto día existió un dialogo muy particular entre Dios y Satanás, Dios le dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? La repuesta de satanás es la siguiente: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
Alrededor de Job existía lo que podemos llamar: "El cerco divino" este estaba para proteger la vida de Job, su casa, todo lo que poseía y su trabajo, satanás no podía penetrar bajo ningún concepto, en ninguna de las áreas de la vida de Job, por más que el maligno deseaba tocarle, hacer algo en contra de Job.
Cuando está el cerco protector de Dios sobre algo o alguien, él maligno no le puede tocar, ni acercarse, el cerco es inviolable para satanás y sus demonios. Job era un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, características estas que en muchas ocasiones parecen estar más que nada idealizadas, sublimizadas, y hasta poetizadas, digo esto debido a que cada día se enseñan, se proclaman, menos los valores de la vida cristiana reclamados por Dios y se hace el menor esfuerzo por alcanzarlos, es mucho más fácil echar mano a frases hechas como: Dios sabe todas las cosas. Soy así y Dios lo sabe. Dios es amor. Perfecto no hay nadie. El que esté libre de pecado, arroje la piedra. Todos somos pecadores, etc., etc., asistimos en vivo y en directo al implante del evangelio del menor costo posible, del menor esfuerzo posible, para vivir la vida cristiana, pero muy cargado de promesas connotadas, relacionadas más con lo material o físico que lo espiritual.
Job era perfecto. ¿La perfección del pueblo de Dios es posible? De no ser posible la perfección, ¿Dios la demandaría? Las palabras sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto está marcando un modelo, un prototipo, una pauta de las aspiraciones de Dios para su pueblo, se puede llegar a comprender que ningún discípulo puede llegar a ser superior a su maestro, pero sí, todo el que fuere perfeccionado será como su maestro, ser como Jesús es la meta, sed imitadores de mi como yo de Cristo, sed imitadores de Dios como hijos amados son algunas de las proposiciones, de las condiciones bíblicas, se debe procurar llegar a ser mujeres y varones perfectos, alcanzando la plenitud de Cristo
La finalidad de la revelación de las escrituras buscan el propósito de que todo hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para su obra, se debe procurar, proponerse de permanecer firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere, para los hombres estos puede resultar imposible, pero para Dios no, él ha provisto todo para que lo logremos, esforcémonos.
Job era recto. La segunda características de Job era su rectitud, su integridad, su honestidad, partamos de la base que Dios hizo al hombre recto, y si el hombre no guarda esta característica es porque se ha pervertido, recibir las promesas de Dios y que nos vaya bien requiere de ser rectos porque sólo los rectos podrán estar en su presencia y alabar su nombre, solo los rectos pueden retener la palabra de Dios y producir frutos para el reino.
Job tenía temor santo, él era un hombre temeroso de Dios, el temor de Dios perfecciona, el temor de Dios introduce al creyente en la sabiduría divina, porque el principio de la misma es el temor a Dios, todos los que amamos a Dios deberíamos siempre conducirnos, en todo tiempo con temor de Dios. Este no es un temor al castigo que pueda venir por las diferentes desobediencias o a una condenación eterna, este temor de Dios es entender, tener el conocimiento y el discernimiento de que tenemos un Dios santo que aborrece el pecado, que aborrece la maldad, que aborrece la hipocresía, que ama al pecador y cuando su pueblo, sus hijos se equivocan, causan en el corazón de Dios un dolor tremendo, aunque él jamás dejará de amarnos, por lo tanto seamos temerosos de Dios, aborrezcamos todo tipo de mal y el guardará nuestras almas
Job vivía apartado del mal. La cuarta característica de Job era ser un varón apartado del mal, el apartarse del mal forma parte del fundamento divino en el pueblo de Dios y si realmente ama la vida que ofrece Dios y se desea ver días buenos, bendecidos por Dios, hay que apartarse de todo mal y hacer el bien, sin mirar a quien, porque los ojos de Dios están sobre sus hijos y sus oídos atentos a sus oraciones para bendecir. Abstenerse, guardarse, apartarse de toda especie de mal hará que se viva eternamente .
Hay que estar seguro de que existe el cerco de Dios para proteger y cuando se está dentro del círculo el maligno jamás prosperará en sus intenciones, su función, su destino será andar como león rugiente buscando a quien devorar, rugiendo, rugiendo, pero no mordiendo, eso será todo lo que podrá hacer, rugir; se debe de considerar, de reflexionar con extremo cuidado de no abrir brechas, fisuras, porosidades, grietas por las cuales puede comenzar a trabajar en contra del creyente o la iglesia el maligno, tener cuentas cortas con Dios es lo ideal, no hay que dejar para mañana el arrepentimiento, la confesión que se debe de hacer hoy, porque ese mañana puede no llegar. No hay que permitir que los enojos, los malos entendidos, los diferentes problemas, sean familiares, laborales o interpersonales, se trasformen en verdaderas herramientas de desgaste, de alteración que lleguen a perturbar de tal manera que se trasformen en situaciones que terminan dando lugar al enemigo, porque él está al asecho.
Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo
Aparte del cerco divino de protección, existe alrededor de los creyentes espíritus ministradores, enviados por Dios, que son los ángeles, las escrituras declaran que los ángeles andan alrededor de los que temen a Dios y los defienden de todo mal, los ángeles no permitirán que ninguna plaga toque la morada del creyente y serán guardianes en todos los caminos, los ángeles no permitirán que se tropiece y se hollará con ellos sobre serpientes y sobre el dragón.
Los ángeles son seres creados por Dios con el fin que le adoren y le sirvan, existe en pensamiento popular que los ángeles son seres alados, pero, no es así, los ángeles bíblicamente siempre han aparecido o revelado con forma de hombres a los creyentes a lo largo de las escrituras, los seres alados en las escrituras son llamados querubines y serafines y estos se mueven en el en entorno del trono de Dios.
En las escrituras encontramos varias intervenciones angelicales, ellos son protagonistas reales en el plan de Dios, miremos algunas de estas actividades angelicales que están en el libro de los Hechos, un ángel intervino liberando a apóstoles de la cárcel, de igual modo más tarde Pedro fue liberado en condiciones similares, Felipe es conducido al desierto para dar testimonio de Cristo a un etíope, y Pedro es exhortado a dar las buenas nuevas, un centurión romano llamado Cornelio recibe una visitación angelical como repuestas a sus oraciones y el da instrucciones con el fin de que valla a buscar a Pedro que se encuentra en otra ciudad para que traiga el evangelio a su casa, Herodes es herido de muerte por un ángel porque no le da la gloria a Dios, Pablo es advertido del desastre en el mar y que no existiría ninguna pérdida humana en el mismo. Como podemos ver los ángeles están de forma continua ministrando en favor de la iglesia en diferentes áreas, por lo tanto se debe tener plena seguridad de que Dios tiene un ministerio angelical al servicio de la iglesia y los creyentes, queda plenamente claro que los ángeles se identifican plenamente con los creyentes, en cuanto a su forma humana, idioma, y actividad.
"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo". Dios ha provisto de una armadura espiritual, poderosa, esta es indumentaria eficaz, sirve tanto para la defensa, como para un ataque, el creyente es interpelado, demandado, intimado a usar la armadura; este vestuario sublime, personal y peculiar es de Dios. El fin, el propósito de la armadura de Dios es estar firmes, inalterables, seguros, contra las asechanzas del enemigo de las almas, estar equipado, vestido con la armadura otorga, confiere, beneficia con la firmeza suficiente como para que el enemigo se mantenga a distancia, él solo puede estar al asecho, preparando sus conspiraciones, planes, emboscadas, las cuales no prosperarán, porque se lleva la armadura de Dios. El texto en sí, denota, manifiesta, revela un llamado a la acción, a la tarea de vestirse, de cubrirse, en otras palabras Dios tiene y ha dispuesto la armadura ideal para estar firmes contra las asechanzas del enemigo, pero, hay que tomarla y vestirse, lo que hace entrever, distinguir lo que se ha mencionado en varias lecciones; "Dios ha dispuesto todas sus cosas de tal forma que sean posible realizarlas" una de esas cosas dispuestas por Dios es poder vestir la armadura.
Es un hecho que la armadura de Dios tiene sus características y sus representaciones; la primera características es estar firmes, ceñidos, ajustados a la verdad, verdad que hace libre, verdaderamente libre, al que cree, verdad que santifica, que aparta, que consagra para Dios, la palabra expresada en las escrituras son verdad, y esta persiste, persevera, permanece para siempre, llevando a la iglesia, al creyente, al crecimiento, a la edificación, a la unidad, la verdad lleva a la permanencia en Dios y en su amor, ni un solo instante, ni un solo momento, se dude, que si se vive en el reino de Dios, es a consecuencia directa de Dios, ha sido su exclusividad, su voluntad, por la cual, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas, es irrefutable, es incuestionable que la iglesia del Dios viviente, es columna y baluarte de la verdad, hay que perseverar en la verdad, hay que seguir en la palabra, hay que identificarse en Jesús hasta que venga por su iglesia.
Vestidos con la coraza de justicia la coraza provista por Dios para los justos se transforma en un blindaje, en un revestimiento espiritual capaz de resistir cualquier conspiración o ataque mortal del enemigo, la coraza es el producto, el resultado de vivir en justicia, en la lección 4 se exhorta, se incita, a vivir en el temor de Jehová; mirando bien lo que se hace, ya que con Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho , Dios es justo y ninguna injusticia habita en él . Esta era una de las características de Job que hacía que el cerco de Dios estuviera activo sobre su vida y el maligno no lo tocara. La justicia de Dios debe de manifestarse en todos los órdenes de la vida cristiana, no sólo, por cómo se vive en Cristo, sino para ser revestidos de la justicia de Dios, que es por medio de la fe en el sacrificio y en la sangre derramada por Jesús, la justicia divina se revela por medio de la fe en Jesucristo que hará al creyente estar lleno de frutos de justicia por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios, en definitiva como está escrito: el justo vivirá por la fe
Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz, es imposible imaginar un guerrero dirigirse a la batalla descalzo, espiritualmente es imposible entrar en batalla, si no tiene incorporado el evangelio de la paz a su propia vida, hay que creer en el evangelio para predicar el evangelio. La paz de Dios va mucho más allá de los conceptos pre establecidos por el hombre, que manejan parámetros tangibles, palpables, perceptibles, y, o, hasta visibles, para definir un estado en el hombre que trasmita armonía, bienestar, prosperidad, felicidad, etc., etc., sin embargo, a pesar de que esto puede ser correcto, no alcanza para producir en el alma un verdadero y perdurable estado de paz.
Jesús nos advierte, nos enseña, que la paz que nos ha legado, que nos ha dejado, no es, como la paz que el mundo puede llegar a dar, esto es a consecuencias de que el hombre no ha podido por sí mismo, con todos sus recursos resolver el problema del pecado. La situación pecaminosa en la que se encuentra el hombre no resuelta eficaz para alcanzar la verdadera paz consigo mismo y con el creador, solo en Jesús se puede alcanzar ese estado pleno y perdurable de paz, su paz sobrepasa todo entendimiento, es capaz de guardar nuestros corazones y pensamientos para alcanzar y disfrutar la paz con nuestro creador Estar calzados con el apresto del evangelio es dar a conocer que el deseo de Dios Padre de reconciliar consigo todas las cosas, así como las están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre derramada en la cruz por Jesús, quien vino y anunció las buenas de paz a todos por igual, para que todos tuvieran acceso al Padre
El escudo de la fe, que forma parte de la armadura de Dios para el creyente, cuán importante se nos hace la fe, sin ella ni siquiera podemos agradar a Dios, pero una vez que estamos en el reino de los cielos con una fe activada, ella es como un escudo para protegernos de todo dardo del maligno que viene contra nuestra alma. El cerco de Dios me hace pensar en una fortaleza de proximidad férrea e inexpugnable alrededor de mí, nada de afuera podrá entrar al menos que se le abra la una entrada al enemigo para que coloque en el interior un caballo troyano buscando derribar las fortalezas, otorgadas, concedidas, por Dios en Cristo Jesús. Los ángeles me hacen pensar en una batalla algo más distante que se puede dar hasta en el cielo, como sucedió en tiempos de Daniel, donde el enemigo trata por todos los medios que no se reciban las bendiciones de Dios o quiere desarrollar sus estrategias con el fin de lanzar un ataque destructivo, pero, los ángeles están destruyendo sus complots, sus confabulaciones sus intrigas, sabemos que las maquinaciones del maligno contra el hijo de Dios no prosperan, no prosperaran, ni han prosperado jamás porque Dios está atento sobre todo asunto de sus hijos, esos maravillosos seres están guerreando por nosotros, las escrituras nos hablan de la existencia de huestes celestiales, las que aparecieron con un ángel a adorar al niño Jesús, también las escrituras nos hablan de la existencia de huestes espirituales de maldad en las regiones celeste.
Cuando pienso en dardos, imagino una cercanía, una proximidad peligrosa, que puede llegar a producir cierto contacto como consecuencias que el enemigo puede apuntar y elegir a su objetivo y disparar con el fin de tumbar o herir a alguien, esto me hace traer a un primer plano pensamientos que pueden ser muy dispares, muy desemejantes entre sí, pero, sin embargo convergen, confluyen en ese punto, donde el creyente mismo le crea oportunidades a ese infrahumano, mísero, sórdido deseo de satanás de querer hacer daño, algunos de esos puntos pueden ser: No tener cuentas cortas con Dios, no importa cuán pequeño, cuan insignificante o cuan benévolo parezcan algunos pecados, todo pecado es aborrecido por Dios y trae consigo una simiente nefasta para nuestra alma ya que tarde o temprano dará a luz otro pecado y la paga del mismo es la muerte.
El mal hábito de hacer confesiones a la ligera, sin percatarnos del poder que emana, que resulta de la palabra pronunciadas en nuestras bocas, este desconocimiento u olvido de tal poder trae como consecuencia que se suelten palabras que lo que hacen es posesionar, instalar, o simplemente mantener a este personajes en escenarios donde ya no tiene autoridad para estarlo, sin embargo, está ahí, porque se le ha dado el permiso a estar, por las declaraciones emitidas con nuestra boca, debemos de ser sabios cuando proferimos, declaramos, soltamos palabra en esta área, la iglesia, el creyente es el que está en el podio de la victoria, mientras que el enemigo está debajo de nuestros pies.
Sin fe es imposible allegarse ni agradar a Dios, si el propio pueblo de Dios no cree en las palabras declaradas por él, difícilmente podrán activarse en la vida de alguien. La fe es certeza, es convicción, es persuasión, es confianza a la palabra de Dios, lo que Dios dice es; si y amén, esto va más allá méritos personales de cada uno, esto es cuestión de tener fe o no tenerla en lo que Dios ha dicho, ha declarado sobre aquellos que creen; como siempre digo: si no se es capaz de creer lo que eres en Cristo y de la envestidura que te ha otorgado, no esperes que otros te crean. La vida cristiana y su desarrollo en cualquiera de los ámbitos que se dé, depende, obedece, cumple, resulta, irrefutablemente de una relación entre el creyente y Dios por medio de la fe, sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que existe, y Dios es galardonador de los que le buscan.
El yelmo de la salvación, cuán importante se hace mantener protegida, resguardada, a salvo la cabeza de los ataque del enemigo, un golpe en la misma podría ser terriblemente perjudicial y hasta tener consecuencia mortal. El casco de la salvación no es otra cosa que el cristiano debe de estar plenamente persuadido de que es salvo por medio de Jesús, la cabeza es el área de los pensamientos y satanás trata de colocar, de instalar, de plantar pensamientos nocivos, perjudiciales, dañinos que lleven al creyente a tener dudas sobre la salvación, a tener dudas sobre el amor de Dios, tener dudas sobre la autenticidad y veracidad de la palabra, a tener pensamientos inicuos, viles, malignos, inmorales, que provoquen constantemente tentaciones, excitaciones, instigaciones de distintas índoles con el fin de alejar al creyente de Dios. Muchas batallas de diferentes tipos y tamaños serán libradas en el campo de la cabeza, de la mente, de los pensamientos, la esperanza firme, inamovible de la salvación en Cristo actúa como yelmo, en medio de una guerra espiritual.
La espada de Espíritu, que es la palabra de Dios, todo lo señalado hasta ahora como parte de la armadura, tienen fundamentalmente características defensivas perfectamente aplicables para cuando se está ante un ataque a corta distancia que puede alcanzar un dardo, una flecha, una lanza, sin embargo, cuando se habla de la espada, se está hablando de una lucha de cercanía, de cuerpo a cuerpo, la espada es la única arma ofensiva para destruir, herir, derrotar al enemigo que está al frente. Cuán importante se hace conocer la palabra de Dios, para cuando llegue el momento crucial, critico, se pueda echar mano a la palabra con fe, sea para defenderse, como para atacar, esta es el arma por excelencia otorgada al creyente por Dios, hay que procurar con diligencia presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.


