Una iglesia Victoriosa

Por: Martín Rivero 

Una iglesia congraciada con el mundo

​La iglesia debe caminar en la voluntad de Dios, aunque esto en ocasiones pueda causarle ciertos disgustos, o algo mucho más que eso con los hombres, pero es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. En ocasiones tengo la sensación que la iglesia está buscando un lugar en el mundo, el reconocimiento de los hombres, su alago, su simpatía, etc., etc., las escrituras nos enseñan que cuando el amor de Dios se ha perfeccionado en nosotros, tenemos la suficiente confianza en Jesús, para que así como él es podamos ser nosotros en este mundo.

​El creyente es de Dios, mayor es el que está en él que el que está en el mundo, los hombres están dispuestos a oír a los hombres, porque ellos buscan y hablan cosas de hombres, por lo tanto cierran su oídos a las cosas de Dios, le dan las espaldas a Dios, el espíritu del mundo y la sabiduría humana los tiene bajo su control, amarrados imposibilitando percibir, discernir las cosas de Dios porque ellas  son imposibles de entender para ellos porque se han de comprender, desentrañar espiritualmente.

​Es el mundo quien tendría que encontrar un lugar en la casa de Dios, pero no como mundo, sino como hombres y mujeres que se disgregan de él a causa del dolor, del sufrimiento, tendrían que encontrar un lugar en la casa de Dios como hombres y mujeres que escapan, reconociendo el desvarío, el extravío, la aberración en la cual se encuentran, tendrían que encontrar un lugar en la casa de Dios como hombres y mujeres que huyen de las perversiones, de las maldades del pecado que los ha hecho ser sus esclavos produciendo frutos para muerte, encontrando ellos en la iglesia la libertad de este régimen, de esta ley a la cual el hombre está sujeto, sometido, subordinado.

​Dios no envió su Hijo al mundo para que este estableciera una amistad con él, no lo envió al mundo para que se estableciera y ejerciera su gobierno sobré él, no lo envió para que se uniera a los fariseos, saduceos, sacerdotes de la época y les ayudara, no lo envió para corregir los problemas existentes en el mundo, Dios envió a su Hijo con el fin de establecer un camino a la reconciliación del hombre para con él, con el fin de que hallara la vida eterna ofrecida a través del sacrificio de su santo Hijo Jesús.

Nosotros somos la iglesia del Señor, el templo del Dios viviente, somos el lugar donde él quiere morar, habitar y andar, por el simple hecho de que somos su pueblo,escogido para salvación, para edificación como casa espiritual y sacerdocio santo, por medio de Jesucristo. La iglesia es por excelencia y elección divina la adoradora y servidora a Dios en espíritu y verdad, no hay nada bajo el cielo que pueda ocupar ese lugar o sitio delante de Dios, sin embargo, parte de la iglesia parece no entender esa exclusividad y hoy esta coaccionando, estrechando lazos con el mundo, o tratando de reducir diferencias con el mismo, cuando las escrituras nos advierten que todo aquel que quiere ser amigo del mundo, se torna enemigo de Dios, podremos provocar a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él? En ninguna manera, aunque podemos disfrutar de la extraordinaria libertad que Dios nos entregó en Jesucristo, todo nos puede ser permisible, legítimo, pero debemos de tener cuidado porque no todo nos conviene o nos edifica.

La iglesia está en el mundo, pero no pertenece a él

Estamos en el mundo, pero no somos de él, otra majestad opera en él, el liderazgo, el control, la corriente está en manos de satanás, cuando Jesús fue tentado en el desierto, la tercera tentación consistió en que este (satanás) le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos y le dice: todo esto te daré si postrado me adorares, el muy caradura y atrevido, le ofrece al creador del mundo y de todo lo que en el existe, a Jesús, quien es: Rey de reyes y Señor de señores, todos los reinos y la gloria de ellos, el muy sinvergüenza sabe, que sí Jesús lo quisiera, le reprendería y él se tendría que irse dejándolo todo, sin embargo, la repuesta de Jesús marca la prioridad de la adoración y el servicio de Dios en actitud de autoridad (vete satanás, escrito está) y obediencia al plan establecido por Dios,la batalla final, se celebraría en otro terreno y en otro tiempo, la cruz, la tumba, la resurrección, sería para que el plan de redención se cumpliera como estaba anunciado, Jesús reconoce esta autoridad maligna que opera en el mundo, como consecuencia directa de esta realidad Jesús, le da envestiduras, poder, autoridad a la iglesia, para que camine, para que avance sobre todo poder del maligno y pueda cumplirse todo propósito de Dios, destruyendo en Cristo toda obra maligna y perversa del enemigo de las almas.

Podemos ser considerados o tildados por algunos como fundamentales, radicales o llegar a ser señalados como apasionados, fanáticos, pero lo cierto es que en este mundo existen dos reinos, dos soberanías espirituales y las personas crean o no viven bajo el abrigo, la cobertura, el dominio de una u otra, es imposible vivir fuera, se está con Dios o se está con satanás, se está en el reino de la luz o en el reino de las tinieblas, se sirve a Dios o se sirve al príncipe que opera en este mundo, que nada tiene que ver con Jesús, ni con su iglesia.

No estoy diciendo ni viendo en cada persona o en cada esquina un demonio, pero si digo que el impulso, el invite, la presión, la tracción, la seducción de satanás está presente en este mundo de manera cotidiana, habitual, acostumbrada y me animaría decir hasta cultural, aceptando el mundo servilmente la forma de vivir, que se  delinea, que se  diseña, que se  proyecta a cada  habitante del mismo, por supuesto que el hombre tiene su cuota, su aporte debido a la propia naturaleza humana, que en busca de satisfacciones, complacencias, contentamientos , para sus propios deseos carnales cae en las trampas del maligno,  atraído y seducido el hombre sirve al príncipe de la potestad del aire. La conciencia  entra en un estado de adormecimiento, entumecimiento , entorpecimiento espiritual tal que aunque satanás los tenga tomado por el cuello y le este afixiando no lo percibirían.

Habíamos mencionado la existencia de dos reino y bien podemos identificarlos como el Reino de Luz, y el reino de las tinieblas y como está escrito, no hay, no existe ninguna comunión entre uno y otro, todo ser humano está al amparo, de uno de esos reinos, se es luz o se es tinieblas, Dios nos rescató de ese reino oscuro y nos trajo al reino de la luz, convirtiéndonos en un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

La iglesia luz del mundo

La iglesia es un pueblo de luz, Dios es luz y no hay ninguna tinieblas en él, a pesar de que estamos en medio de un mundo de tinieblas, un mundo al que antes pertenecíamos, lo que equivale decir que en otro tiempo éramos tinieblas, nosotros hemos sido liberados, rescatados de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de la luz, como miembros del reino de la luz, debemos reprender, tomar distancias de las obras infructuosas de las tinieblas

La iglesia es un pueblo de luz porque su cabeza y fundamento es luz, porque su Señor y Rey es luz, por lo tanto, como hijos de luz, debemos de alumbrar en este mundo de tinieblas, porque en la actualidad si hay luz sobre el mundo, esa luz, es la iglesia de Jesús, esa luz no se puede esconder y debe de glorificar a nuestro Padre celestial. Por último volvemos a mencionar que entre la luz y las tinieblas no existe ninguna comunión, se es luz, o se es tinieblas, el mundo está en tinieblas y desafortunadamente los hombres aman más a las tinieblas que a la luz, porque sus obras son malas. En conclusión, Dios es luz, la iglesia, el creyente, que desea la comunión con Dios, la comunión con los santos, debe de andar en luz

 LA IGLESIA REINO DE PODER

La iglesia es un centro de poder y autoridad ministrada por Dios, donde está la iglesia, está Dios, donde está Dios hay plenitud de poder y autoridad, no faltando nada, ya que Dios es omnipotente, todopoderoso, su poder está sobre todo su pueblo, aquello que pueda luchar contra la iglesia o cualquiera de sus redimidos, lo hará sin Dios y esta destinado al fracaso, a la derrota.

Somos el pueblo de Dios, somos los siervos de Dios, Dios nos ha llamado, nos ha escogido, de los confines de la tierra para ser nuestro Dios, para estar con nosotros para siempre, tenemos que tener la plena seguridad cuando estamos en sus cosas que todo o todos lo que se levanten contra nosotros lo harán sin él, todos los que quieran batallar, luchar, contender contra el pueblo de Dios serán como nada, serán avergonzados, confundidos, perecerán, serán como cosa que no es, se encontrarán luchando contra Dios. Él es nuestro ayudador, quien nos sostiene y quien viene en nuestro socorro por el maravilloso hecho de ser nuestro Dios y redentor. Nada, ni nadie nos podrá nunca vencer,; nada, ni nadie nos podrá acusar jamás delante de él, nada, ni nadie nos separará en ningún tiempo del amor de Dios que es en Cristo Jesús

El poder de Dios está sobre todo principado, sobre toda potestad, sobre todo gobernador de las tinieblas, sobre toda hueste espiritual de maldad, todas las cosas están sujetas bajo los pies, bajo el dominio de Cristo Jesús, en la iglesia está  la plenitud de aquel que todo lo llena en todo, porque ella es el cuerpo de Cristo y como tal está plenamente completa, no tenemos falta de ningún bien y de ningún don, en todas las cosas hemos sido enriquecidos, ella tienen todo lo que necesita para dar un testimonio poderoso y vital en medio de este mundo, la unción, el plan, el propósito de Cristo sigue vigente, él es el mismo ayer, hoy y siempre.

La iglesia es del Dios viviente, él la compro a precio de sangre, él la redimió para sí, por lo tanto, la iglesia, es columna, es pilar, es baluarte, es la ciudadela, es el bastión de la verdad en medio de un mundo donde reina el padre de mentiras, quien gobierna, quien es su príncipe, y sólo busca destruir las almas, engañar y trastornar los caminos buenos y rectos de Dios.

COMUNIDAD DE VIDA

La iglesia en este mundo es fuente de pureza y esperanza, la iglesia, como congregación, como comunidad, es tan pura, tan esperanzadora como lo son sus integrantes, debemos de entender de que somos diferentes al mundo, aunque antes éramos del él, pero, ahora somos un pueblo regenerado, redimidos apartados, separados para Dios el Padre, como pueblo separado, apartado, redimido, somos diferentes a los demás pueblos de la tierra, Dios nos escogió para ser su pueblo, somos diferentes, no por ser mejores que otros, sino porque la gracia, la bendición y la misericordia de Dios está sobre nosotros.

Somos un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios participantes de la naturaleza divina, habiendo renacidos para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada, inmaculada, limpia e inmarcesible, siempre eterna reservada en los cielos para nosotros Como apreciamos la iglesia está en oposición a un mundo que comulga, que acata, que obedece, que consume, que adora, de manera servil al pecado, a las tinieblas, a la lucha por el poder y las riquezas, etc., etc. en todo tiempo, los creyentes, formaban parte de esta virulencia destructiva y dañina, pero, Jesús nos liberó, nos independizó, nos redimió ahora somos ciudadanos del cielo.

Debemos de entender que el mundo no es nuestra morada eternal, miremos al mismo como una morada esporádica, el no permanecerá para siempre, todos los años que podamos vivir en él no son nada comparados con la eternidad que nos espera, el mundo se hace para nosotros el lugar substancial y no accidental, porque no estamos aquí por accidente, ni por un resultado mecánico evolutivo, sino que Dios en su plan, en su deseo nos creó en este lugar al cual llamamos tierra, en el presente es un lugar significativo, pero no definitivo, en él tomamos las decisiones más importantes en cuanto a nuestra vida terrena y también donde pasaremos nuestra eternidad.

La situación del mundo o el estado en que él se encuentra es el resultado de dos potencias que actúan o trabajan en contra de las almas aunque ambos buscan cosas diferentes, distintas, entendemos que el hombre carnal busca satisfacerse en sus deseos carnales, prepara, ha preparado y preparará el hábitat en que vive  para auto satisfacerse en todo, mientras que satanás busca arrastrar al hombre juntamente con él a su destino final, el infierno.

LA IGLESIA Y EL REINO

Para algunos la Iglesia y el reino de los cielos no es lo mismo, en cuanto a lo que mi respecta la iglesia y el reino son inseparables, inherentes, donde está la iglesia está presente el reino de los cielos, siempre he considerado a la iglesia como una embajada celestial en medio de este mundo terrenal y carnal. Nuestro Dios había prometido levantar un reino que jamás sería destruido, y lo dilatado de este reino no tendría limite y el príncipe de ese reino se llamaría Admirable, Consejero, Dios fuerte; Padre Eterno, Príncipe de Paz, todas estas características se dan en la persona de Jesucristo.

En cierto momento Jesús dialogando con sus discípulos dijo que el edificaría su iglesia y a Pedro le entregaría las llaves del reino, también les dijo que algunos no gustarían de la muerte hasta qué hayan visto venido el reino con poder, algo similar sucede cuando él envió los apóstoles y los setenta a predicar el mensaje qué consistía en lo siguiente: el reino de los cielos se acercado.

De igual modo debemos de comprender que las escrituras también nos hablan de un reino que no sólo está encerrado solo para los que estamos en la tierra, sino que existe un reino celestial que reúne todos los tiempos en la eternidad, en otras palabras los cristianos que pueblan la tierra hoy, los que la poblaron antes que nosotros y los que la poblaran después de nosotros convergeremos, confluiremos, coincidiremos en el cielo y nos sentaremos en lugares celestiales junto a los grandes héroes de la fe

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