Confrotando al enemigo
Por: Martín Rivero
Edificando el Reino
Se está entrando en un área de conclusiones, de desenlaces, el fin, el propósito o la búsqueda de lo que hemos estado viendo, es que el pensamiento sea transformado, para que vidas sean transformadas, la iglesia sea 100% cristianizada, donde impere, prevalezcan los principios del cielo, la congregación sea innovada, renovada con la acción e intervención de Dios Espíritu Santo, la nación toda sea reformada o restaurada por el poder de Dios revelado en las escrituras, esto depende de donde estamos parados hoy, no donde se estuvo parado anteayer, ni donde se podría estar parado mañana, porque hay gente que vive contando anécdotas, hazañas, heroísmos, del ayer y hoy están varados en el área espiritual, otros siempre están mirando hacia adelante, teniendo sueños futuristas, idealistas, pero en la realidad se encuentran estáticos, atascado, estancados, sobreviviendo en el mundo espiritual, otros se encuentran temerosos de emprender cosas, porque se encuentran prisioneros de lo no puedo, no tengo, no alcanza, otros se encuentran temerosos al fracaso, a la vergüenza o al escarnio público etc., etc., cuando la escritura establece que iglesia no tiene falta de ningún bien y de ningún don, que en todas las cosas hemos sido enriquecidos en Cristo Jesús, que todo el poder del cielo está en ella para realizar los planes de Dios en la tierra. El mayor desafío de hoy es ser valientes, utilizando el mejor esfuerzo, en transformar nuestro presente, bajo la dirección de Dios, estableciendo un clima espiritual, donde las trasformaciones se producirán.
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Marcos 16:15-16
¿Fue fácil para los apóstoles? En ninguna manera, ellos fueron perseguidos, maltratados, encarcelados, azotados, injuriados, apedreados, etc., etc., terminando sus vidas siendo asesinados de diferentes formas, a cuchillo, a lanza, decapitados, crucificados, apedreados, etc., etc., salvo Juan que murió de viejo, luego de estar tiempo en cárcel y exilio, todo fueron fieles a Dios, convengamos, acordemos, a la luz de las escrituras de que realmente existe una guerra declarada contra los que guardan el testimonio de Cristo y la palabra de Dios, existe una guerra declarada entre la luz y tinieblas, existe una guerra declarada entre el Espíritu y la carne, si pensamos lo contrario estamos equivocados, sin embargo se conoce el epitafio final de esta historia para los creyentes: ¡¡ SOMOS VENCEDORES!! ¡¡LA VICTORIA NUESTRA ES!! LA OBRA DE DIOS SE HARÁ, COMO EL LO HA PLANEADO, LO HA DETERMINADO, !!AMEN!!
El ser ungido y separado por Dios para llevar adelante determinado plan o propósito no implica que los enemigos lo acepten y se queden quietos, estáticos, resignados, en ninguna manera no seamos neófitos, novatos, él se levantara con todo lo que tiene, con el sólo deseo de impedir el avance, el crecimiento, pero sólo llegará hasta donde el creyente o Dios mismo le permita, el enemigo puede dar lo mejor de sí tratando de trastornar los caminos de Dios, él puede estar como león rugiente a la vuelta intentando querer alcanzar a alguien para lastimarlo o devorarlo, él puede estar al asecho esperando la mínima oportunidad que se le presente con el fin de atacar y lastimar, pero él, el enemigo de Dios, nada podrá hacer, Dios está a nuestro alrededor como un poderoso gigante y ningún mal planeado por él prosperará en contra de los acogidos, porque a esos escogidos Dios le dio la autoridad de hollar sobre serpientes, sobre escorpiones y sobre toda fuerza del maligno, NUESTRA ES LA VICTORIA EN CRISTO JESÚS
Observemos brevemente algunas estrategias del enemigo desarrolladas en un mismo tiempo con un fin claro y definido, frenar la obra de Dios, confundir, molestar, al llamado, al escogido, al ungido por Dios para determinada obra. Como Sabemos Dios llamó a Nehemías con el fin de restaurar los muros de Jerusalén que estaban bien mal, derribados, sus puertas quemadas a fuego, bien feos, y el remanente de judíos que habían quedado allí estaban bien mal, Dios llamó a Nehemías a restaurar aquello, desastroso, pero junto con el llamamiento Dios también le proveyó de todo lo que necesitaba para esa obra se realizará, Dios estaba con él, sin embargo la obra no fue nada fácil, existieron complicaciones a causa de los enemigos.
1. Dios es quien llama. Cuando los enemigos de Dios se enteraron de que la obra de reparación y restauración iba a comenzar en la ciudad de Dios, se apenaron, se amargaron, se disgustaron, porque venía alguien procurando, proponiéndose el bien para Jerusalén y el pueblo que en ella habitaba, acusaron al siervo de revelarse contra el Rey y se burlaron de él, la repuesta de Nehemías fue clara; El Dios de los cielo nos prosperará, nosotros sus siervos haremos la obra de Dios y ustedes no tendrán parte, ni derecho, ni memoria en ella.
Dios te ha llamado a la obra, él te ungido y provisto de todo lo que sea necesario para realizarla, quizás puedas ver a alguien apenado, amargado, disgustado por lo que estás haciendo para gloria de Dios, avanza, no te detengas, es probable que alguien se levante para calumniarte, desprestigiarte, no te detengas, avanza, eres bienaventurado, siempre habrá aquellos que inventen males contra ti, si alguien se burla o quiere ponerte en ridículo, avanza no prestes atención, Dios contigo esta, él te prosperará, la obra se realizará para gloria de Dios y ellos no tendrán parte, ni derecho, ni memoria en ella.
2. La obra es de Dios, cuando la obra se emprendió, el trabajo comenzó, el enemigo se enojó, se enfureció, los escarneció y les dijo que no servían para nada, que no volverían a hacer sacrificios en aquel lugar porque todo lo que ellos realizarán volvería a la nada, el siervo respondió con oración. La obra siguió avanzando y comienzan a cerrarse los muros, los enemigos volvieron a enfurecerse, comenzando a confabularse a conspirar para atacar Jerusalén y hacerle daño, nuevamente la repuesta del siervo fue oración y montar una estrategia.
Estas trabajando, puede existir que alguien esté enojado, enfurecido por lo que estás haciendo, alguien puede estar diciéndote que eso no va a resultar, que no va a servir de nada, que es algo inútil, que no va a durar, sigue fiel al Señor que te llamó, sigue orando para que Dios te guie y te revele estrategias para continuar. La obra es de Dios
3. Dios es nuestra fortaleza y poder, luego viene un periodo de desgate producido por la propia obra de Dios, somos de carne y hueso, nos cansamos, nos degastamos, el pueblo de Dios que se siente debilitado, este es el momento o situación que aprovecha el enemigo para volver a conspirar con la ayuda propia de los judíos que venían de afuera a Jerusalén, decían que iban a caerles de sorpresa, que se iban a infiltrar en la ciudad y cuando menos los esperaran los iban a liquidar a todos, me pregunto ¿Y estos para que entraron? Para morir dentro de la ciudad, porque si iban a matar a todos ¿Ellos no morirían? No estaban mejor afuera ya que el odio del enemigo era contra los que estaban haciendo la obra, o simplemente fueron seducidos, impresionados por el enemigo a tal punto en que se convierten en mensajeros del propio enemigo del pueblo de Dios. Nehemías incrementa su estrategia y arma al pueblo notificándoles que el Señor grande y temible estaba con ellos, que se mantuvieran firmes por sus propias familias Cuando los enemigos escucharon la repuesta del pueblo de Dios entendieron que Dios había desbaratado su plan por lo pronto lo abandonaron.
Todos los creyentes hasta hoy son de carne y hueso, creo que existe en la propia naturaleza humana cierta normalidad física y bilógica que en ciertas ocasiones o ciertos momentos el creyente siente cansancio, fatiga, hambre, sed, etc., etc., que si no se atiende termina por hacerle más vulnerables a ciertas situaciones. De igual modo en algunos momentos comienzan a entrar creyentes a agregarse miembros al equipo que en vez de sumar, de ponerse la obra al hombro comienzan con: cuidado esto, cuidado aquello, no confíes en esto, no confíes en aquello, se puede mejorar esto, se puede mejorar aquello, mira que el enemigo te puede derribar o tender una trampa acá, allá, en más de una ocasión me he preguntado ¿Y estos para que entran? Si este tipo de creyente no son reconocidos rápidamente pueden hacer verdaderos estragos en la obra, este es el momento de incrementar las estrategias y de recordar que Dios quien hizo los cielos y la tierra está presente en la obra, al ver el enemigo la reacción del siervo a presentar combate en y con Dios satanás abandona su plan.
4. Seducciones con buenas, malas intenciones. Cuando la obra está a punto de ser culminada los enemigos le enviaron un armisticio, una invitación de paz con el fin de reunirse en algún pueblo cercano a celebrar la reunión, oye Nehemías, hagamos un asadito, tomemos unos mates y hablemos, vamos a llegar a un acuerdo y vas a poder continuar mucho mejor con la obra, sin embargo lo que estaban buscando era dañar a Nehemías, y así dañarla obra, la repuesta del siervo fue la del compromiso que tenía con la obra de Dios, por cuatro ocasiones diferentes le envían dicha invitación, la repuesta sigue siendo la misma. Ante la negativa obtenida en las diferentes invitaciones deciden enviarle una quinta carta cuyo contenido es una invención maléfica acerca de la proclamación de Nehemías como rey de Jerusalén. La repuesta del siervo es oración.
En ocasiones al ver el enemigo que todas sus embates, provocaciones, confrontaciones directas fracasan, intenta ponerse del lado del armisticio, de la reconciliación, así se trata de limar, de suavizar las diferencias ya que todos queremos lo mejor para la obra, de no aceptar sus ofrecimiento él lo volverá a intentar tantas veces como sea necesario, pero, al ver el carácter del siervo a no declinar y continuar de la manera que Dios le ha llamado, aparecen, afloran la maldad del enemigo inventando cosas maléficas en contra de ti o ministerio, el siervo debe de permanecer fiel a su llamamiento, a la vocación dada por Dios, si algo va a cambiar Dios te lo revelará y confirmará, Dios no hará nada sin antes revelárselo a su siervo que está involucrado en la obra, la repuesta a este tipo de seducciones buenas con malas intenciones es orar.
5. El ataque de los insípidos, oscuros y mentirosos, ante los repetitivos fracasos el enemigo echa mano a la corrupción, al soborno de un profeta que le anuncia a Nehemías que debe de esconderse porque por la noche vendrán a matarlo, la repuesta del siervo es categórica, es punzante, es tajante diciéndole: un hombre como yo ha de huir, se ha de esconder en la casa de Dios para salvar su vida, en ninguna manera. Los ataques del enemigo, los ataques del mal, en ocasiones utiliza a creyentes corruptos de entendimiento, réprobos, dañados, desalmados en cuanto a la fe, en cuanto a la verdad de Dios, ya que toman el servicio a Dios como una oportunidad para ganancias deshonestas, para ostentar poder, autoridad o tener ciertos privilegios ante los demás, no importa el título que tengan o ministerio que desempeñen, están corruptos, putrefactos, infectos.
Quisiera creer que el cristiano serrucho, chismoso, no existe, eso es más bien algo mundanal, carnal que se puede ver en la actividad laboral, personas tratando de perjudicar a otros con el fin de escalonar en el trabajo, ganarse la confianza de un encargado, etc., etc.,
En cierta ocasión Jesús dijo:"Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres" que terrible una sal que no sala, que es insípida, ha perdido sus propiedades y características, solo sirve para tirarla a la calle para ser pisoteada, así es el creyente cuando no puede detener la corrupción del mundo, la carne o la de satanás, estos están putrefactos, infectos por la maldad, han perdido identidad y características del reino en sus vidas. Otras palabras pronunciadas por Jesús son: Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, que terrible que aquel que fue llamado a ser luz en medio de un mundo en tinieblas no pueda emitir luz porque las tinieblas le han cegado los ojos, a tal punto que se compara a una lámpara debajo de una mesa en un lugar oscuro por lo cual no sirve para nada. Por ultimo están los mentirosos y que puedo decir de los tales, solamente que los mentirosos son hijos del padre de la mentira, satanás, nada bueno se puede esperar de él. Esta es una estrategia interna del enemigo ya que sus aliados están ubicados en el propio pueblo de Dios, siempre buscaran palabras para alejarte o para que abandones la obra que Dios te encomendó, un siervo de Dios no ha de huir o esconderse por el consejo de los creyentes insípidos, oscuros, mentirosos, infructíferos, por sus frutos os conoceréis.
6. El malón, del infierno, por último las escrituras nos declaran que varios profetas como gente importante de Judá tenían ciertas relaciones con el enemigo y le profetizaban desastres, le escribían de las grandes obras que había hecho su enemigo, pero lo único que buscaban era atemorizar el siervo de Dios, infundirle miedo con el fin de que detuviera la obra, pero finalmente contra viento y marea la obra fue terminada para gloria de Dios. Como podemos ver el enemigo emplea diferentes movimientos con el fin de lograr su objetivo, sus objetivos quedan truncos cuando el pueblo permanece fiel a la obra, al llamado y al Señor de la obra que los guía de victoria en victoria hasta el cumplimiento de su plan.
En ocasiones son muchas las voces que se levantan en contra de la obra que se está realizando, pero el siervo de Dios debe de continuar fiel al llamamiento, a la vocación que ha sido llamado por Dios, la obra debe de ser concluida, porque Dios termina todo lo que empieza. Una maravillosa bendición el ser llamado a servir a Dios, el estar en sus planes, tener la unción del Espíritu Santo, sin embargo eso no hará que en el camino de los logros no halla dificultades, luchas o pruebas, pero por duras que sean esas dificultades, pruebas o luchas la victoria siempre es del creyente, pero, sobre todas las cosas el plan de Dios se hará, completamente perfecto y acabado.
7 El enemigo nos quiere hacer creer que Dios no va actuar porque muchas son las dificultades. El rey sirio tenía a ciudad de Dotán sitiada, bloqueada, metida detrás de sus muros de modo que nadie salía ni entraba a aquella ciudad, el propósito de este sitio era tomar la ciudad, Cuando el enemigo te quiera oprimir, asediarte, cuando el te ataque una y otra vez, queriendo demostrar su poder, su fuerza, su vigencia, recuerda que mayor es el que está en nosotros, él es: mayor que satanás, mayor que todo principado, que todo gobernador, que toda huestes de maldad, mayor que todo demonio, no importa como se llame, ni quien sea, Jesús ya los venció, los derrotó, los humilló y los coloco debajo de los pies de la iglesia, de los creyentes, no temas, levántate en el poder de la palabra y declara la victoria en Cristo Jesús.
He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
En una ciudad sitiada, acorralada con el correr del tiempo los problemas tienden agravarse, a acrecentarse y a sacar lo peor de la naturaleza humana, aumenta la violencia, el abuso, la ley de los más fuertes o de los "más avispados", aumenta, el hambre, la sed, etc., etc. También existen otro tipo de sitios o acorralamientos que son originados por humanos hacia otro ser humano donde se intenta al otro dejar confundido, sin respuesta, o se le pretende intimidar, acobardar, amedrentar, meter miedo, meter presión, con el fin de paralizarlos, porque el miedo, la indecisión, la duda paraliza.
Cuando miramos en lo espiritual el enemigo de Dios y de la iglesia siempre está con la firme determinación de meternos en un corral, en un corral de problemas, dificultades, frustraciones, etc., etc., donde también pretende confundirnos, dejarnos sin respuestas, hostigándonos, intimidándonos, tratando de meternos el miedo, la presión de la situación, pretendiendo amedrentarnos, acobardarnos, para que bajemos la cabeza, y sitiarnos para que veamos solamente la dimensión de las dificultades, de las pruebas, de luchas como insalvables, insuperables, infranqueables, y hacer de ese sitio el hábitat normal, no importa cómo se llamen estos asuntos, sean familiares, laborales, físicos, espirituales, económicos, etc., etc.
Lo extraño de la situación espiritual es que algunos llegan a desarrollar una relación toxica, dependiente, existencial con el sitio, detrás de los muros estamos "Seguros", pero hay sed, hambre, frio, golpes, dolor, sufrimiento, encontronazos desgastes, por un lado queremos romperle la cabeza al diablo para salir de ahí, y obtener la victoria ansiada, pero por otro lado nos hemos apegados por diferentes motivos al sitio, o mejor dicho al problema, a la dificultad por diferentes y variados motivos, viviendo así una vida acorralada, no nos damos cuenta de dos cosas:
a) Estamos formando parte del problema la dificultad, la lucha, la prueba, pasa el tiempo y seguimos ahí, tenemos ansias de victoria y triunfo, pero estamos presos de nuestros dichos y creencias, ya que nos olvidamos del poder de las misma, porque se cree para justicia y se confiesa para salvación, pero, en ocasiones confesamos el mal, creyendo que la situación no va a cambiar y nos convertimos en personas que por un lado clamamos a Dios por libertad, sanidad, solución a las diversas situaciones y por otro lado estamos confesando lo grande e insuperable del mal, de una fuente con un orificio no puede salir dos tipos de agua, una salada y una dulce, más bien lo que puede salir es la mezcla de lo dulce y salado;... agridulce, así va a pasar en nuestras vidas, si confesamos la victoria y queremos patearle la cabeza al diablo por un lado, mientras que en los momentos que nos sentimos desbordados, cansados, vulnerables por la situación y confesamos todo lo malo, entonces el destino es vivir sitiados, por momentos vamos a ver la mano de Dios y vamos a ser bendecidos, pero en los otros momentos estaremos lastimando nuestras vidas espirituales debido al mal que confesamos, y creemos que esa situación no va a cambiar. El hijo de Dios sólo tiene una opción: bendecir, bendecir y bendecir confesando en todo tiempo que Jesucristo tiene el control y que el hará la obra.
b) Estamos mirando el ambiente con ojos totalmente naturales, como los hijos de Jacob, vieron a José, un engreído, un petulante, como se vio el pueblo de Israel antes de cruzar el mar, encerrado, muertos, desfallecidos, como lo vieron 10 de los doce espías que fueron a explorar la tierra prometida, un ejército de gigantes imposibles de vencer, como vio el ejército de Israel a Goliat, un gigante imposible de vencer, como se vio el siervo de Eliseo ante el ejército enemigo, rodeado vencido, desprotegido, como vio Pedro la declaración del padecimiento de Jesús y este tuvo que reprenderlo, no voy a dejar que tal cosa te acontezca dijo Pedro, como lo vieron Felipe y Andrés en la alimentación de los 5 mil, imposible de alimentar a tantos etc., etc., por momentos no nos damos cuenta de todo lo que se mueve en favor de nosotros y que no fuimos creados y llamados por Dios para estar bajo esa situación de lo natural.
Fuera del sitio, fuera del corral, del otro lado de los muros está la vida abundante, la vida en el espíritu, los sueños espirituales, la visión a alcanzar, la libertad, la sanidad del alma, por supuesto que existen riesgos, peligros, dificultades, pero nada es comparable con alcanzar la voluntad y los propósitos de Dios para nuestras vidas. Tristemente en ocasiones el templo es como la ciudad sitiada, no porque el enemigo nos halla sitiado, él jamás prevalecerá sobre la iglesia de Jesús, simplemente hemos construido una hermosa enramada, un hermoso lugar, un excelente oasis en medio del desierto mundanal, que decirte, nos sentimos bien, protegidos, cuidados, mimados por el Señor, sin embargo, todos los recursos del cielo, todos los recursos espirituales los gastamos en función de ese lugar, todo don, ministerio, talento que Dios ha dado por gracia a su iglesia, lo gastamos ahí, nos ese encierro en ocasiones nos llevan a carnalizamos, nos llevan a situaciones horrendas propias del mismo infierno, celos, pleitos, contiendas, rencores, desobediencias, envidias nos mordemos los unos a los otros, nos dividimos, tomamos parte por un pastor u otro, por un maestro u otro, por un músico u otro, etc., etc., situaciones que en muchos momentos de nuestras vidas significa, hambre y sed, esta hambre, esta sed no se debe a que Dios no tenga pan o agua, ambas cosas son prometidas de manera abundante para su pueblo, es porque la situación que vivimos o nos permite acceder a los alimentos espirituales.
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros... Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.
Galatas 5:13-15
Redimamos el
tiempo de la aflicción, de la congoja, de consternación que podamos estar
sufriendo como resultado de diversas, numerosas y duras pruebas, pensemos que nuestra fe debe de ser
sometida a pruebas, esta es mucho más preciosa que el oro, el cual aunque
perecedero se prueba con fuego, así nuestra fe es probada para que sea hallada
en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, nunca debemos de
sorprendernos por el fuego, la intensidad, la dureza de la prueba que pueda
sobrevenirnos como si algo extraño nos aconteciese, por el contrario tengamos
por supremo, altísimo, perfecto gozo
cuando nos hallemos en las diferentes pruebas, porque cuando nuestra fe
es probada, produce paciencia para que la obra de la paciencia produzca en
nosotros perfección. Si salimos, si comenzamos a lanzarnos fuera de los muros, si comenzamos a caminar por los caminos de Dios, vamos a tener, pruebas, luchas, dificultades, pero los cielos se abrirán en donde quieran que nos lleve el Señor y veremos su gloria en plenitud.

